Por: Cecilia Orozco Tascón

Lafourie y Fedegán: ¿víctimas o victimarios?

Resulta casi chistoso que el ultraderechista presidente de Federación de Ganaderos, José Félix Lafourie, vocero radical de su gremio que ha expresado, mil veces, su rechazo a cualquier tipo de medidas que no sean de sometimiento y fuerza, apele ahora al “derecho de expresar con libertad y respeto posiciones divergentes frente al poder…”, para tratar de explicar la presunta persecución del gobierno Santos contra él y sus asociados, refiriéndose a la intervención oficial en Friogán (Frigoríficos de Colombia) y en el Fondo Nacional Ganadero que maneja una cuota anual parafiscal de 450 mil aportantes del país.

El asunto es más fácil de lo que parece: la Superintendencia de Sociedades basa su decisión de tomar cartas en esas dos entidades con fundamento en hechos, cifras y advertencias de tres (sí, señor, tres) contralores generales que analizaron el enorme riesgo en que Friogán y el Fondo se encontraban mientras continuaran sin control externo. Lafourie, por su parte, argumenta, con verborrea, sobre unos derechos en los que nunca ha creído ni menos defendido. Transcribo apartes de lo escrito por él:

“Cuando la sociedad civil, es decir, la ciudadanía organizada alrededor de objetivos privados legítimos no encuentra garantías… debe callar sus diferencias y acompañar incondicionalmente al Gobierno so pena de recibir castigo…estamos frente a una situación extorsiva que vulnera el derecho a la libre asociación de los ciudadanos” ¡Vaya! Esas frases, que bien podrían haber sido pronunciadas por líderes sindicales, periodistas perseguidos, magistrados espiados y tantas ONG amenazadas y estigmatizadas en las dos administraciones presidenciales de la entraña de Lafourie —las de Álvaro Uribe— no solo suenan falsas en labios suyos: ofenden a las millares de víctimas del campo de aquella época siniestra con la que se identificó, paradójicamente, quien hoy pretende ser una más de ellas cuando presumimos que estaba en el bando contrario.

Hechos: entre los años 2006 y 2015 la Contraloría General (Julio C. Turbay, Sandra Morelli, Edgardo Maya) documentó, en cuatro auditorías y dos funciones de advertencia, los riesgos del Fondo y de Friogán: 2006: pérdidas acumuladas de cuatro frigoríficos por $20.400 millones; 2008: Friogán incrementó sus obligaciones respecto de 2007, en más de $14 mil millones y sus gastos financieros en más de $5.000; 2009: Friogán recibió créditos del Fondo, ilegalmente, por más de $2.700 millones; 2012: el total de las obligaciones de Friogán era de $55.000 millones y aun así, el Fondo siguió dándole vida con préstamos; 2015: el Fondo se acoge a la ley de insolvencia después de avalar, con su patrimonio, las deudas de Friogán aunque no podía hacerlo por la naturaleza parafiscal de los aportes que recibe de sus asociados (http://goo.gl/fJ97Rj).

Verborrea de Lafourie: “La decisión del Gobierno en contra de Fedegán es un lunar en la historia institucional del país, pues nunca un gremio había sido perseguido por expresar sus desacuerdos frente a la política pública y los grandes temas que afectan al sector agropecuario, como los acuerdos de La Habana”. Cuando uno tiene el agua al cuello, se agarra del primer bejuco que encuentra para que no lo arrastre el torrente. Lafourie no teme –exclusivamente– la revisión del manejo de los dineros públicos que alimentan la federación que él lleva y trae como le viene en gana; teme que el examen llegue más allá y se descubran las terribles verdades que desde hace más de cinco años viene cantando el limpio exministro Juan Camilo Restrepo sin que nadie lo escuche. Veremos si la Contraloría y la Superintendencia llegan al fondo de lo que ha sucedido en Fedegán todos estos años, al amparo de su presidente, o si se quedan en la mera superficie por miedo a lo que se puede encontrar bajo esta.

 

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