Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Las ciudades se calientan

Las ciudades tendrán que rediseñarse considerando el cambio climático (CC).

Una reciente publicación de la Universidad Externado de Colombia titulada Cambio Climático, lecciones de y para ciudades de América Latina, que contiene interesantes artículos de 60 autores de 13 países, nos pone a reflexionar sobre la necesidad de adaptar las ciudades colombianas al CC. 

Como dice Brigitte Baptiste, la directora del Instituto Humboldt, “todo lo que los centros urbanos puedan hacer hoy para ser más verdes, los hará más fuertes y competitivos el día de mañana”. El tema no es solo de competitividad, es también de calidad de vida y de supervivencia.

El documento editado por Sylvie Nail —especialista internacional en las interacciones entre políticas públicas, ciudadanos y naturaleza urbana— está dividido en tres partes. (1) Referentes científicos y técnicos sobre el CC y aspectos regulatorios, (2) políticas públicas y gestión urbana, (3) integración de la ciudadanía a la gobernanza de las ciudades.

La revisión del documento hace evidente que en Colombia los planes de desarrollo urbano, que estamos elaborando y ejecutando, no consideran como variable determinante el CC y sus fenómenos asociados (mayor temperatura promedio y climas extremos). Los pueblos y ciudades crecen y se transforman sin considerar el CC.

Entre muchos otros efectos, los climas extremos hoy amenazan el abastecimiento de agua a las ciudades. Un ejemplo crítico es São Paulo (Brasil), que el año pasado tuvo una crisis que obligó a recortes en el suministro agua en diversas partes de la ciudad y estuvo a muy poco de colapsar, lo cual hubiese creado una crisis económica, social y ambiental inimaginable.

En Colombia, durante el fenómeno del Niño, muchas ciudades sufrieron por déficit en el abastecimiento de agua y, en la época de la Niña, las inundaciones han generado muertes y cuantiosas pérdidas económicas. Además, ciudades como Barranquilla, Cali y Bogotá registran récords asombrosos con altas temperaturas.

Hay muchas cosas que podemos y debemos hacer. Debemos presionar a las autoridades locales para que los planes de desarrollo urbano consideren como elemento central el CC, que se generen más espacios verdes, se evite la deforestación y se impulse la reforestación en los espacios urbanos, incluidos parques, separadores de calles y andenes. Debe obligarse a los constructores a tener espacios comunes con vegetación y no solo en cemento. Debe diseñarse un sistema de transporte público y privado más eficiente y que genere menos emisiones.

También debemos tomar acciones individuales y colectivas como ciudadanos: hacer uso más eficiente del agua y la energía, instalar calentadores solares en las casas, hacer agricultura urbana, sembrar matas, arbustos y árboles que contribuyan a conservar servicios ambientales como el sombrío y la biodiversidad. Quizá lo más importante, comportarnos como consumidores responsables y rechazar los productos que generan impactos ambientales innecesarios.

El documento del Externado debe ser usado como herramienta para intercambiar conocimiento técnico y científico entre especialistas y transmitirlo al ciudadano de a pie. El CC está en marcha y exige acciones concretas y urgentes a todos los niveles.

* Miembros Consejo Nacional de Planeación. @Juparus

 

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