Por: Columna del lector

Las incorregibles y las idóneas

Una de mis mejores amigas es una de las más grandes críticas y detractoras de mis postulados; es una Diosa de quien he aprendido mucho y celebro su existencia en mi vida.

Por: Mar Candela*

Siempre me ha llamado al orden. Ella dice que es atea, a veces a mí me parece una devota de alguna iglesia. Llevamos años amándonos en la diferencia, disintiendo en el asentimiento.

Esta semana hablamos de la necesidad de que las “incorregibles” y las “idóneas” valoremos el fondo de las luchas así no las comprendamos del todo. Esta fue mi conclusión para ella y para todas las “idóneas”: si nosotras las que hemos aceptado el rótulo de incorregibles e inaceptables con orgullo, como un modo de resistir, logramos vivir sin miedo y en justicia, ustedes las que son reconocidas por el sistema como las mujeres idóneas y políticamente correctas también habrán ganado. Ustedes sabrán que si nosotras logramos hacer uso de todos nuestros derechos no existe motivo en la faz de la tierra para que ustedes sean silenciadas y sometidas –para que teman al “qué dirán” o al costo social y político de la libertad.

Las incorregibles, inaceptables y desencajadas no luchamos solo para nuestra libertad justicia. Lo hacemos por y para todas. No pretendemos ser un modelo a seguir, ni imponer nuestras maneras de vivir. Nosotras jamás le diremos a una mujer cómo asumir su realidad. Nunca entraremos a cuestionar sus decisiones personales; lo que sí hacemos es decirle a toda mujer que se puede SER quienes decidamos, por las razones que determinemos, en medio de una sociedad que se impone y pretende borrarnos si no aceptamos ser moldeadas.

Con los logros de nuestra militancia les estamos brindando a ustedes, las reconocidas como políticamente correctas, como mujeres idóneas, como las que aplican a todo lo estipulado para las mujeres buenas, la oportunidad de sentir el placer de vivir sin miedo todas las versiones de ustedes mismas y la seguridad de que no existe una sola razón para aceptar la violencia machista en sus vidas.

Cuando nosotras logremos hacer entender a la humanidad que las mujeres somos diversas, que todas tenemos derecho a decidir sobre todos los aspectos de nuestras vidas sin importar si esa decisión es comprendida o no y que mientras gocemos y hagamos gozar sin dañar a nadie ninguna de nosotras debemos ser sometidas ni silenciadas y mucho menos asesinadas; cuando logremos que la sociedad en pleno deje de justificar los feminicidios con el argumento de que “ella se lo estaba buscando” o ¿quién sabe qué hizo?; cuando nosotras, las descalificadas por tantos y tantas, logremos hacer uso de todos nuestros derechos sin que nadie nos cuestione ni señale y mucho menos nos ningunée porque políticamente y socialmente somos reconocidas como respetables pese a cualquier prejuicio social, ustedes quizás nos mirarán con un tufillo a superioridad moral, pero aceptarán que la libertad ganada para nosotras es libertad ganada para todas.

Nos dirán a los ojos: “si ustedes, con todo lo que son, con esa manera de vivir su sexualidad, con las cosas que hacen y dicen —con todo lo mal que se han comportado— hacen uso de sus derechos, nosotras también podemos defender nuestra justa libertad y vivir sin miedo.

Cuando eso pase, no seremos ustedes y nosotras; seremos simplemente nosotras, porque ya seremos libres de los prejuicios que guardábamos las unas sobre las otras. Entenderemos que idóneas o incorregibles, como quiera que nos hayan identificado, más allá del rótulo, somos compañeras y sabremos que ninguna batalla de alguna mujer por sus derechos invalida los derechos de alguna otra.

* Ideóloga Feminismo Artesanal

 

 

 

 

 

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