Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Las vacas pueden sembrar árboles

La siembra de árboles puede estar estrechamente ligada a la rentabilidad ganadera. Esta posibilidad existe. No es un sueño ni fruto de especulación académica o propuestas burocráticas imposibles de realizar.

“Las vacas comen bosque y gente”, titulé mi anterior columna. Allí comentaba cómo la historia de la deforestación en América Latina está ligada a la ganadería. La dinámica de esta historia se puede cambiar y relacionar la ganadería con la siembra de árboles y la conservación y recuperación de suelos, agua y biodiversidad.

En los ya probados sistemas silvopastoriles (SSP) las vacas se alimentan con follaje de árboles que son sembrados para incrementar la productividad y rentabilidad del negocio, donde la recuperación del bosque es parte del manejo de la finca.

Los efectos ambientales, sociales y económicos de los SSP fueron demostrados en Colombia, Costa Rica y Nicaragua en el proyecto piloto Sistemas Silvopastoriles, Manejo de Ecosistemas y Pago por Servicios Ambientales (2002-2008), financiado con recursos del Fondo para el Medio Ambiente Global (GEF, por su sigla en inglés) y el Banco Mundial, y ejecutado por Catie (Costa Rica), Cipav (Colombia) y Nitaplan (Nicaragua). Se evidenció que es posible reemplazar la ganadería extensiva que genera deforestación y degradación de suelos y biodiversidad por SSP que, siendo más rentables, aumentan la capacidad de carga ganadera por hectárea (en los casos más exitosos incrementándola cuatro veces y, en promedio, duplicándola). Los SSP hacen sostenible el uso del capital natural en las fincas, valorizando los predios ganaderos. Exigen mayor inversión de parte del productor, quien tiene una rápida recuperación del capital, si los SSP se establecen y manejan adecuadamente.

Para lograr el cambio de pasturas degradadas a SSP, el proyecto impulsó políticas públicas de incentivos asociados a criterios ambientales, pago por servicios ambientales y un cuidadoso y sistemático programa de asistencia técnica. Evaluación adelantada tres años después del cierre del proyecto demuestra que quienes adoptaron los SSP en sus fincas, mantienen y aumentan el área de la finca con SSP.

Los SSP contribuyen al paisaje rural incrementando biodiversidad, captura de carbono, protección de suelos y aguas, y son más resistentes a los climas extremos (sequía e inundaciones) que los pastos, siendo herramienta de adaptación y mitigación del cambio climático.

Para aprovechar el conocimiento y la experiencia adquirida en el proyecto piloto, se formuló una segunda etapa denominada Ganadería Colombiana Sostenible, apoyada por el Banco Mundial y financiada por el GEF y el gobierno británico. Hoy está en ejecución mediante alianza entre Fedegán, Cipav, TNC y el Fondo Acción.

Colombia, según la Mesa Internacional de Ganadería Sostenible, es líder mundial en investigación y establecimiento de SSP, siendo éstos una herramienta disponible para la consolidación de territorios de paz en el posacuerdo. Como lo demuestra la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), la seguridad alimentaria puede lograrse mediante la intensificación agrícola, sin expandir la frontera agropecuaria.

Las vacas pueden sembrar árboles, pero debemos utilizar con precaución y mesura los SSP. Para su establecimiento y exitoso funcionamiento, requieren inversión de capital, asistencia técnica y capacidad de emprendimiento por parte del productor campesino. Es una herramienta que para ser efectiva requiere una política pública que la respalde.

@Juparus

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