Por: Juan Carlos Ortiz

Las vueltas de la vida

En 1975, un ingeniero llamado Steven Sasson desarrolló la primera cámara digital de la historia para Kodak. Para esa época Kodak era una de las empresas y de las marcas más prestigiosas, reconocidas y rentables del mundo.

Cuando Sasson le presentó su invento a los directivos de la compañía, ellos pidieron poner en el congelador este novedoso desarrollo pues de alguna manera atentaba contra ellos mismos, ya que Kodak era el líder global en películas de fotografía, en químicos para el procesamiento y revelado y en papel para su impresión. Hace 40 años, por intentar preservar el monopolio de la cadena del negocio de la película, Kodak ocultó su más poderoso y visionario invento: la cámara digital, abriéndole años después el espacio a los nuevos competidores digitales que se encargarían de aniquilar una de las empresas más icónicas de la historia.

La fotografía digital fue inventada por Kodak, ocultada por Kodak y décadas después se encargaría de matar a Kodak.

Un pequeño círculo de la vida que nos deja claro que el sol nunca se puede tapar con una mano y que es imposible detener la fuerza del desarrollo tecnológico, sobre todo cuando está atado al comportamiento humano.

La cultura siempre se comerá a la estrategia.

Hace dos semanas, caminando por Las Vegas en la convención tecnológica más importante del mundo, Consumer Electronics Show (CES), me encontré en medio de los grandes monstruos digitales, como Samsung, LG, Google y otros, un pequeño puesto de Kodak, el cual me llamó la atención por su aspecto retro y ya con características de museo.

Me acerqué con un sentimiento de ternura y nostalgia cuando de repente vi toda la información sobre su próximo producto: la nueva cámara de cine Súper 8. Paré a verla en detalle y me encontré con que Kodak quiere renacer y luchar o morir en su propia ley: la película.

Para mediados de 2016 se prepara el lanzamiento masivo de su nueva cámara de cine que retará a los monstruos digitales.

Una pequeña y práctica cámara de película 8 milímetros con visor, que saldrá con un precio de entre US$1.000 y US$2.000, y al comprarla tendrá ya incluido el costo del revelado y del transfer de color del cual Kodak se encargará en su laboratorio y enviará por correo. Cada rollo de película será de 3 minutos aproximadamente.

Es una jugada de mercadeo verdaderamente retro. Film vs digital.

De alguna manera me recuerda al retorno de los discos de vinilo que se encuentran en un interesante renacimiento vintage en medio de la era de la música digital.

Volver a lo básico siempre es atractivo. La película regresa.

Una nueva vuelta de la vida se aproxima.

Yo sólo estoy seguro de que quiero tener una de estas nuevas Súper 8 en mis manos y filmar en cine otra vez para divertirme de manera simple y fácil.

 

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