Por: Ramiro Bejarano Guzmán

Les salimos a deber

Ahora resulta que, gracias a las leguleyadas del Centro Democrático y de su excandidato Óscar Iván Zuluaga, no son ellos quienes deben responder por los delitos en los que incurrieron junto con el hacker Sepúlveda, con los cuales el uribismo accedió a información reservada del proceso de paz y de otros temas sensibles.

La coartada es sencilla y engañosa. El exdirector del CTI da unas declaraciones confusas a un medio de reconocida filiación uribista, señalando al director de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) de haberle suministrado la información que dio pie para realizar la investigación penal que luego puso tras las rejas al hacker Sepúlveda y permitió condenar a cinco personas más. Y con semejante artificio, Zuluaga y los suyos ya cacarean que quedó demostrado que fue el gobierno quien los infiltró y que los delincuentes no son ellos.

No es santo de mi devoción el director de la DNI, pero sostener que obró ilegalmente porque en cumplimiento de su deber puso en manos de la Fiscalía una información que daba cuenta de que había un hacker espiando al gobierno es una estupidez. Tampoco se ve razonable que el jefe de la DNI le hubiese ofrecido cargo alguno al exfuncionario de la Fiscalía, para que no lo mencionara en su declaración ante la Corte, cuando él también estaba llamado a declarar en el mismo asunto.

Con elementos tan precarios, Zuluaga y su entorno han construido la falacia de que todo lo que pasó durante esa campaña siniestra fue obra de que los pobres angelitos del uribismo fueron infiltrados por unos delincuentes más peligrosos que ellos. Esa hipótesis es imposible y cínica, pues parte del supuesto de que todos hemos olvidado muchas cosas que demuestran que fue el Centro Democrático el eje de una siniestra operación de espionaje con la que casi ganan las elecciones, lo que en ellos no es nuevo porque con la misma estrategia gobernaron ocho años.

En efecto, el Centro Democrático no puede ignorar que el país entero vio un video en el que el hoy fugitivo Luis Alfonso Hoyos, el Niño Dios, asesor espiritual de la campaña de Zuluaga, ingresaba a las instalaciones del Canal RCN con un hacker, para entregar información tendenciosa y manipulada, que obviamente era fruto del espionaje que desataron.

Y tampoco todos hemos olvidado el otro video en el que el flamante candidato Zuluaga se le vió departiendo en franca tertulia con el hacker Sepúlveda, precisamente discutiendo la estrategia política que luego ejecutaron.

Y como para que no queden dudas, el vástago del excandidato Zuluaga, lamentablemente guiado por su progenitor, terminó también involucrado en este penoso asunto, pues no sólo quería que su papito se convirtiese en presidente de la República, sino que estuvo dispuesto a todo con tal de conseguirlo.

La inercia de la justicia para tomar decisiones respecto de este litigio en el que el excandidato y precandidato Zuluaga sigue sin ofrecer explicaciones convincentes, no puede convertirse en motivo para desconocer que el hacker Sepúlveda fue condenado y está preso porque confesó sus faltas, también que otros dos hackers, uno español y otro ecuatoriano, quedaron comprometidos penalmente, y que tres sujetos más están en las mismas. Imposible que los únicos beneficiarios de esas maniobras indebidas ejecutadas con espías pagados por ellos mismos, se escuden en que fueron infiltrados y que eso purga sus delitos.

Ese ha sido el talante del uribismo porque con el cuento de la infiltración al gobierno, intentaron justificar las chuzadas contra magistrados, críticos y periodistas. Hoy aliados con el fiscal Martínez y las Altas Cortes, pretenden torpedear el proceso de paz y seguir impunes. A lo mejor lo logran, pero mientras eso ocurre que no nos crean tan bobos.

Adenda. El embajador en Estados Unidos, Juan Carlos Pinzón, o es incompetente o irresponsable. Aplaudir en nombre de su amistad personal con el prófugo exministro Arias la decisión de un juez americano de que no hay tratado de extradición con Colombia, es tan grave como si aquí el embajador americano cuestionara a Obama por no liberar a Simón Trinidad. Pinzón no es digno de representar al país en nuestra más importante embajada.

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