Por: J. William Pearl

Líder

Las elecciones americanas son un síntoma de lo que puede pasar en el mundo, líderes que nunca han participado en una contienda política podrían llegar a ocupar cargos muy relevantes e influir sobre la vida de muchas personas en el mundo.

El gran reto de Trump no será  acabar con  el Obamacare,  la inmigración ilegal,  el cambio climático o el TLC con Canadá y México. Lo más grande y difícil será lograr  unir al pueblo americano ya que por cuenta de esta campaña salió a relucir  un asunto de fondo aun no resuelto del todo, el  racismo. Se pensaba que era un asunto del pasado, pero aún está latente y vivo. ¿Podrá Trump resolver bien ese gran asunto?

Atrás quedó la campaña que se basó entre otros puntos en intentar unir  a un grupo de americanos para que votarán por  Trump, pero salió a relucir el racismo  que es un asunto aun no resuelto, el presidente electo  debe enfrentarlo bien y  aprovechar que es una cuestión importante para unir al pueblo americano, que es sumamente diverso en sus etnias.  Muchos entendieron que la elección  se trataba solamente de una campaña y no de una decisión definitiva en la historia del país y del mundo. Se ve en los colegios gritar que construya el muro, (que ya existe, simplemente le quiere cambiar el material).  En el baño de Maple Grove High School en Minnesota escribieron,” bienvenidos a la era de Trump, baños solamente para blancos”.  Atrás quedó la campaña, pero se le agrandó el problema a Trump y tiene que ser claro en que será el Presidente de todos los americanos.  Para la gran mayoría de ciudadanos  es un asunto que entiende el pueblo americano y es esta una gran oportunidad para enfrentarlo.

Se podría decir que Trump alimentó el racismo para lograr llegar a la presidencia. En pocos años se calcula que los blancos  dejarán  de ser una mayoría y muy seguramente ven como una de las últimas oportunidades para hacerse sentir.  No solamente salió a relucir su racismo, también su pasado, en  1973 el departamento de justica lo demandó dos veces por no arrendarle a la gente negra. En 1992 la comisión de casinos de Nueva Jersey condenó a pagar una multa de 200.000 dólares al hotel Plaza por quitar gente negra de sus puestos de trabajo cuando un cliente lo solicitaba y reemplazarlos por blancos. En 1996 en Indiana, veinte afroamericanos lo demandaron por no mantener la promesa de contratar minorías. Se podría seguir escribiendo sobre su  fehaciente racismo y su negativa a condenar al líder del KKK David Duke, pero es evidente que su posición como ciudadano y luego como candidato van en contravía de las creencias  de muchos de los americanos.

Es un asunto que se le puede salir de las manos si no lo enfrenta y resuelve, la población está dividida y es necesario unirla, a menos que pretenda crear un caos y sus ideas y pensamientos no hubiesen sido expuestos en su totalidad. De lo contrario, el principal tema por resolver será ese, pues un país divido no puede crecer, no puede pensar en continuar como líder mundial, cuando en su propio país las diferencias son resueltas de manera no ortodoxa. Si su propósito es hacer a América estupenda de nuevo, es indispensable que aproveche la oportunidad para de una vez por todas enfrentar un asunto que estaba dormido y que él despertó.

Para resolverlo tiene que unirlos de nuevo y bien, de lo contrario el asunto se le puede salir de las manos y pasar cuatro años enfocado no en lo que prometió, sino en lo que despertó.

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