Por: Fernando Araújo Vélez

Limosneros

Lo fácil es querer a quien nos llena de regalos y sonrisas y apartar a quien nos dice, nos grita, lo que no queremos oír. Lo fácil es querer a quien dice querernos. Lo fácil es el chiste ramplón y sonreír con cara de idiotas para congraciarnos con los demás.

Lo fácil es vestirse como esos otros, como todos los otros, y caminar como ellos y obedecer a sus códigos invisibles de amabilidad, ética y discreción. Lo fácil es volverse uno más de la manada y acomodarse allí, entre todos, y ser triunfadores según las reglas del triunfo que los titiriteros imponen. Lo fácil es ser inmóviles para no estrellarnos jamás, también de acuerdo con las reglas de los titiriteros. 

Lo fácil es celebrar las navidades y los días de amores, amistades, padres y madres, comprar regalos para todos, hacer parte de los coros desafinados y conversar sobre el tema del día que determinan los periódicos y los noticieros. Lo fácil es aplaudir con todos, cantar con todos, indignarse con todos, condenar con todos y depender de todos. Lo fácil es dejarse llevar por la primera impresión y no ir más allá de esa impresión, que está mediada también por lo que debe ser y no debe ser. Lo fácil es creer en lugar de tener convicciones, y esperar a que los arco iris del amor y de los dioses nos salven.

Lo fácil es amar la patria, la bandera, ponernos la mano en el pecho para cantar el himno, y hablar de solidaridades y de perdón. Lo fácil es pedir, ser cumplidores, obedecer, jugar a ser humildes. Lo fácil es juzgar en vez de comprender y hablar de lo que Es bueno o Es malo basados en vetustos manuales. Lo fácil es el atajo, y adular y embadurnarnos con maquillaje y no preguntarnos jamás si nos estamos engañando. Lo fácil es heredar y repetir en lugar de crear, e intimidar y no argumentar.  Lo fácil es tachar de loco e ignorar a quien habla de relaciones horizontales y denuncia arbitrariedades y corrupción, y premiar al sumiso que produce lo que queremos que produzca.

Lo fácil es hablar de heroísmo y de valentía cuando el heroísmo y la valentía surgen para defender lo nuestro.   Lo fácil es estar en el bando de los ganadores y los poderosos, y aplaudirlos, hacerles venias y decir que son y han sido los prohombres de la patria. Lo fácil es responsabilizar al otro de nuestra mediocridad. Lo fácil es hablar de egos y estigmatizar el ego, en vez de luchar por un gran ego, por el gran ego de ser dignos de nosotros mismos y de nuestra obra sin pisotear a nadie y sin vendernos. Lo fácil, en fin, es evadir lo difícil y vivir y seguir viviendo como limosneros. 

 

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