Por: Felipe Jánica

Los contribuyentes estamos tranquilos

El título de esta columna proviene de la rescatable frase lanzada por un doctor (PhD) y además profesor doctoral, que al parecer es de otro mundo.

Me refiero al Dr. Kim van Nieuwaal, quien en una de sus sesiones doctorales le pregunta a sus estudiantes foráneos qué era lo que más le había impresionado de Holanda. En efecto era una frase de otro lado del mundo.

Luego de un maratónico viaje en búsqueda de cumplir uno de los tantos pasos para obtener un doctorado, cuenta un grupo de estudiantes suramericanos, que se toparon con un profesor muy singular y que aparte de aprender de su tesis doctoral, les quedó sonando una importante reflexión. Muy a pesar de ser un doctor, el profesor, se mostraba ansioso de impartir su disertación y de explicar cómo había logrado que su investigación cualitativa fuese aceptada para calificar como doctor en Holanda. Cuentan los aspirantes a doctores que la primera pregunta del profesor fue qué era lo que más les había impactado de su tierra: Holanda. La mayoría de los estudiantes respondieron al unísono acerca de la infraestructura, los servicios públicos y la amabilidad de su gente entre otros halagos, en donde lo único que no se mencionó fue su comida. Realmente la comida holandesa no goza de la mejor fama.

Lo interesante de la clase, comentan los estudiantes, fue que en una de las réplicas del profesor explicaba y daba las gracias por tanto halagos para con su país. Al mismo, se sintió el popular oxímoron de la “tensa calma” al escuchar del profesor una frase contundente: “es que estamos tranquilos con los impuestos que pagamos”.

Explicaba el profesor, o mejor argumentaba con aquel desparpajo y sin sesgos, que si bien los impuestos eran altos en su país, los resultados se podían evidencia a simple vista. Lo que a renglón seguido explicaba el profesor era que en su país se vivía realmente un Estado de Bienestar.

Lo del oxímoron era lógico, pues los estudiantes provenían de países suramericanos, donde – se quiera o no- se está lejos de, no solo tener un Estado de Bienestar, sino uno en el que se pueda confiar en el desempeño de sus gobernantes. Es que de acuerdo con el reporte de competitividad del Foro Económico Mundial más reciente y para el caso colombiano, por ejemplo, uno de los cinco pilares más problemáticos del país en materia de hacer negocios es la corrupción. Pero ese no es solo el caso de Colombia, también lo es para la mayoría de países suramericanos, donde son oriundos los estudiantes doctorales objeto de la anécdota arriba mencionada.

Por esta época de la trasnochada reforma tributaria en Colombia, pareciera que la tensión se está basando en cuánto nos van a subir los impuestos. Basta solo con leer prensa, redes sociales y algunos de los videos de los neo youtubers que sólo se preocupan por criticar en lugar de proponer. Por supuesto, cuanto más se critican más seguidores se tienen, es lógico. De lo que realmente se puede tomar partido y - ojalá todos los ciudadanos de a pie reclamemos- no es por el por qué nos están subiendo los impuestos sino cómo el Estado garantizará que parte del aumento - así sea algo - no se irá en ese mal endémico llamado corrupción.

Estoy convencido que el dolor de patria de aquellos estudiantes era consecuente con las actuaciones de sus gobernantes. El común denominador de las conclusiones de los estudiantes no era recriminatorio sino esperanzador o por lo menos ambicioso en el querer hacer algo porque la historia de sus países cambie. En pocas palabras, en lo que aquellos estudiantes coincidían era que claramente el problema no era de qué tanto se pagase en impuestos sino qué tanto de ese recaudo realmente se invertiría en bienestar. Estoy convencido que así como lo vieron ese grupo de estudiantes, la coincidencia con los ciudadanos de a pie de nuestros países latinoamericanos es más que evidente.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Felipe Jánica

El momento de ejecutar es ahora

De la ausencia del espíritu emprendedor

De la trascendencia del producto o servicio

De la perdurabilidad y otros desafíos