Por: Cecilia Orozco Tascón

Los últimos afanes de Petro

La desesperación que se apodera de los alumnos desaplicados, con sus trasnochadas de última hora para tratar de recuperar el tiempo perdido, es similar a la que sufrió Petro por los pobres resultados generales de su cuatrienio.

Sin embargo, su mente no trabajó para mejorar un tanto su herencia. Maquinó como lo haría la de cualquier clientelista de la corrupción: engordando la nómina oficial sostenida con nuestros impuestos, creando puestos ficticios para pagarles a sus votantes su apoyo y atornillando a los suyos que ya gozaban de salarios públicos. El primer día de la administración Peñalosa, su novel secretario de Gobierno (quien, dicho sea de paso, no parece tener la experiencia que se requiere para ese cargo de vital importancia), denunció que poco antes de que concluyera la alcaldía pasada, se prorrogaron 600 contratos de prestación de servicios que le costarán a la capital más de $6.700 millones este año. Mientras se renovaban esos contratos que no pueden suspenderse por ahora, los funcionarios de Petro se reunían con los de Peñalosa para hacer corte de cuentas. Ni siquiera por delicadeza, para no hablar del gasto que compromete recursos futuros, les contaron lo que iban a firmar ¡Es como si a usted le entregan una casa con varios cuartos ocupados por inquilinos y antes de su trasteo les extienden el contrato de arrendamiento para que se queden a vivir, allí, un año más!

Eso no es lo más grave. Faltando 30 días para irse, la alcaldía Petro aumentó la planta de trabajadores del Acueducto en un 40%, tal como lo reveló Noticias Uno. Mediante un decreto del mismo Petro y del secretario general de la empresa, el sancionado William Morales Rojas, estos dos compadres autorizaron la creación de 1.263 cargos fijos, con lo cual se incrementaron los empleados de esa entidad de 1.900, a 3.166. La concejal María Victoria Vargas calificó la decisión como “escandalosa” y sostuvo que era “curioso” que la alcaldía justificara ese acto con el argumento de que había que cumplir el plan de desarrollo del propio Petro. El clásico yo con yo: yo creo, yo firmo, yo justifico con un plan que yo apruebo. Algunos sindicalistas del Acueducto que uno supondría felices con el aumento de la nómina, señalaron otras arbitrariedades que se supieron en la etapa agónica de la administración petrista. Por ejemplo, la del tesorero de la entidad, Nelson Molano, quien prefirió renunciar a su puesto de libre remoción, para blindarse con otro de planta que impide su retiro porque estará cubierto con los beneficios de la convención colectiva. Así, fue admitido en un cargo de menor nivel y salario.

Y siguen más casos que hablan de la voracidad laboral petrista: el anuncio sobre el aumento de 246 empleos para el servicio del 123. Un recorrido por las otras entidades distritales aportaría, seguro, más cifras sobre la piñata de contrataciones ¿Con cuál objeto? Político y, de nuevo, clientelista: para asegurar a los grupos agradecidos con Petro (GAP) y para que este, a su vez, pueda garantizar que tendrá respaldo “popular” en su futura campaña presidencial.

Entre paréntesis.- “El viejito gagá de @GNavasTalero, presenta queja disciplinaria por hacer mi trabajo. Adelante abuelo, la pelea es lo mío”. El individuo que escribió este trino revela su precaria condición humana. Criticar al cristalino representante Germán Navas Talero por su edad no lo afecta a él pues su sola sabiduría de vida lo encumbra y lo pone a años luz de la ignorancia de otros. En cambio retrata al autor del tuit, el autopublicitado Abelardo de la Espriella. Y destapa su rabia porque este “viejito gagá” lo derrotó con inteligencia, en su intento de impedir que la Cámara votara si acusaba ante el Senado o no a su cliente y gemelo de conducta, el togado Jorge Pretelt. El resultado de la plenaria indica el tamaño de los conocimientos de Navas frente a la alharaca pueril del abogado de marras: 96 votos a favor de la acusación, 45 en contra.

Buscar columnista