Por: Iván Mejía Álvarez

Lucha por el poder

La respuesta de la Federación fue contundente y desbarató cualquier pretensión que pudieran tener los ocho clubes que se hacen llamar el G8: no se reconocerá ningún torneo profesional diferente al de la Dimayor.

Estos equipos, los más fuertes económicamente, los más importantes en lo deportivo, los de más renombre —salvo algún coladillo que se quiere dar lustre sin tener la importancia—, pretendían coaccionar a la Dimayor con el montaje de un torneo aparte en el que sólo intervendrían ellos si no se les daba gusto a sus ideas de cambio en la Dimayor.

Pedían una junta directiva para regir la entidad, desconociendo la figura del presidente y convirtiendo a éste en un simple gregario de lo que plantearan esos ocho clubes. La idea ya se ejecutó oficialmente hace muchos años y fue un completo desastre, pues las necesidades de algunos son completamente diferentes a las de otros. Una cosa quieren los ricos y otras los pobres.

Le pregunté a Jorge Perdomo si era cierto que él apoyaba el nombramiento de una junta directiva y si esa había sido una promesa de campaña. Lo negó terminantemente y dijo no estar de acuerdo con dicha propuesta, y que así se lo ha hecho saber a los que se sienten de mejor familia.

Quieren cambiar el sistema del campeonato y volver a las dos eternas vueltas. Tampoco tiene acogida esta propuesta, y los llamados “chicos” ya se encargaron de remitirles el mensaje de que no apoyarán dicha iniciativa y que esos ocho votos no tienen el poder decisorio para armar un sistema en el que sólo salen beneficiados quienes tienen dinero para manejar nóminas extensas.

Proponen revisar los ingresos por derechos de televisión con el argumento de que algunos equipos son campeones de sintonía y reciben lo mismo que los equipos de “garaje”, que no tienen ni hinchas ni generan rating. Aunque tiene gran validez su propuesta, no pueden recibir lo mismo Millos y Nacional que Fortaleza o Jaguares, se impone el sentido gremial y corporativo y los 28 no le van a caminar al proyecto de los ocho disidentes.

En cambio marcha por buen camino la eliminación del promedio como fórmula para el descenso y los grandes aceptarían variarla.

El enfrentamiento es visible y los últimos días han estado agitados, reuniones por uno y otro lado, tratando de hacer proselitismo. Ellos pueden pedir, someter a votación —donde perderán, porque minoritarios—, pero que no se equivoquen los Martínez, De la Cuesta, Giraldo, Serpa, Tulio, los nuevos “riquitos” del fútbol. Esto es con votos y ocho no mandan más que 28. Es simple aritmética.

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