Por: Luis I. Sandoval M.

Martes dramático en USA

Hoy martes 8 de noviembre es la elección presidencial en USA. Hillary Clinton, Demócrata, y Donald Trump, Republicano, están prácticamente empatados. El resultado es incierto, cualquiera de los dos puede resultar triunfante.

Clinton ganó la candidatura demócrata integrando a Bernie Sanders, un rival de peso entre los jóvenes y las posturas más progresistas dentro del partido azul. Trump ganó la candidatura republicana sobreponiéndose a todos los demás precandidatos del partido rojo, incluido Marco Rubio preferido del Tea Party Movement.

Esta campaña se ha caracterizado por insultos y escándalos y no precisamente por propuestas innovadoras frente a los retos del país del norte que, no obstante la pérdida de peso relativo en los asuntos mundiales, sigue siendo la primera potencia económica, militar y política. USA es el único país donde los temas globales se discuten como si fueran asuntos domésticos; conserva los modos imperiales aunque cada día sea menos imperio.

La economía y su capacidad de producir empleos, la inmigración procedente de México, el resto de América Latina y oriente  medio, los TLC, las armas en manos de privados, las alianzas bélicas como la OTAN y la guerra contra el Estado Islámico han sido temas ineludibles para candidata y candidato. Clinton proyecta continuidad, agregando promesa de eficacia basada en su experiencia, sin embargo no logra convencer porque produce desconfianza su reconocida proximidad con Wall Street y los e-mails manejados desde un servidor privado cuando era Secretaria de Estado.

Trump critica rudimentariamente las políticas de Obama y anuncia “América será grande de nuevo”. Sus propuestas no aparecen claras, pero apela al sueño americano de los trabajadores blancos empobrecidos que ven en los inmigrantes competidores indeseables. Creen ellos que Trump por ser un multimillonario sabe crear empleos. El considera preferible que el empresariado intervenga el gobierno y no que éste intervenga la vida de las empresas y de la gente.

El magnate sin reato alguno se muestra sexista mientras maniqueamente explota los escándalos de Bill Clinton, expresidente y esposo de Hillary. Muy bajo está volando la política en USA produciendo enorme decepción y desesperanza. Nadie vota por un candidato o candidata porque lo seduzca su programa o su trayectoria, sino porque odia al otro candidato. El país está dividido y polarizado y lo estará más aún después de la elección. 

“Hay un malestar social que recorre el país y está convirtiendo estas elecciones en algo diferente a todas las que ha habido por lo menos desde hace más de 50 años, cuando los blancos sureños dejaron de votar a los demócratas por sus leyes de derechos civiles y los jóvenes y negros se rebelaron contra la guerra de Vietnam y el racismo” (Mark Aguirre, Viejo Topo).

Parecería que en el mundo se impone lo indeseable: en Inglaterra gana el brexit para dejar al país por fuera de la Unión Europea cuando el Primer Ministro David Cameron esperaba lo contrario; en Colombia el Acuerdo Final con las FARC para terminar una guerra interna de 50 años es votado negativamente  cuando el Presidente Juan Manuel Santos y el mundo entero esperaban que ganara el SI; en España se instala un tercer gobierno del PP con Mariano Rajoy como Presidente porque la mayoría que se opone a él es incapaz de formar una coalición.

Lo que el pueblo norteamericano y el mundo necesitan y esperan vivamente es menos guerra, menos cambio climático, menos xenofobia, menos desequilibrio en la integración, menos desigualdad social. A última hora el voto indignado de las mujeres contra Donald Trump podría convertir a Hillary Clinton  en la primera presidenta de los Estados Unidos.

@luisisandoval

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