Por: Arlene B. Tickner

Más allá del Tíbet

Entre los lugares comunes más obstinados sobre la relación de Colombia con el resto del mundo está la referencia a ésta como el Tíbet de Sudamérica. Con esto, el expresidente Alfonso López Michelsen quiso aludir no solo a los frágiles vínculos del país con el exterior, sino a la tendencia a interpretar el acontecer internacional a través de su “ombligo” provinciano. La ampliación de los lazos políticos, económicos y culturales colombianos a lo largo de la última década invita a preguntar hasta qué punto este estereotipo sigue siendo adecuado. Para ello, la encuesta “Colombia, las Américas y el Mundo”, apoyada por la Universidad de los Andes, Icesi, CIDE de México y la Fundación KAS, ofrece un termómetro de la opinión pública nacional en lo concerniente a los asuntos globales.

Al tiempo que los colombianos manifiestan interés sobre lo internacional, su interacción con el afuera es limitada. Menos de un tercio de la población ha viajado, mientras que igual porcentaje conoce algún extranjero residente en Colombia. No obstante, 52 % tienen familiares en el exterior. De allí que las posiciones que registra la mayoría combinan opiniones estables con otras volátiles. Entre los temas que exhiben mayor constancia se encuentran la defensa de los derechos humanos y el cumplimiento de las reglas de juego, dos elementos neurálgicos del “deber ser” mundial, así como la importancia de América Latina para el interés nacional. En cambio, las percepciones sobre algunos países y líderes desentonan con las estrechas relaciones oficiales con ellos. Es el caso de México, Turquía, Sudáfrica, Guatemala e Israel, cuyas calificaciones varían de neutras a desfavorables. Por su parte, Cuba y Venezuela, dos actores claves en el proceso de paz, suscitan abierta antipatía, mientras que la relación bilateral con la segunda se caracteriza como de rivalidad y enemistad.

Pese a su lugar espinoso en el debate nacional, los colombianos son sistemáticos en respaldar la protección de los derechos humanos. No solo ubican el tema entre los principales objetivos de la política exterior, sino que consideran deseable la supervisión internacional para evitar y sancionar violaciones graves en Colombia. Para esto exhiben altos grados de confianza frente a la ONU, Estados Unidos, la Corte Penal Internacional y la Corte Interamericana. Sin embargo, la necesidad de respetar esta y otras normas tiene límites. Por ejemplo, dos tercios opinan que el Gobierno no reaccionó adecuadamente al fallo de la Corte International de Justicia sobre el diferendo con Nicaragua, en reflejo de la posición generalizada de que no hay que cumplir las reglas con las que el país no está de acuerdo.

Ante su falta de contacto directo y sus bajos niveles de bilingüismo, la inmensa mayoría de los colombianos se informa sobre el mundo a través de la televisión nacional. Aunque la pobre cobertura mediática en temas globales impide que éstos ocupen el lugar que merecen dentro del debate público, la internacionalización pausada de la opinión invita a pensar que Colombia se va convirtiendo en otra.

Para una copia gratuita de la encuesta, escribir a colombiayelmundoop@gmail.com.

 

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