Por: Yohir Akerman

Mentiras de género

Hay que decirlo claramente: la mal llamada “ideología de género” nada tiene que ver con lo que se definió en el Acuerdo Final con las Farc.

Lo que negoció el Gobierno no acaba con el concepto tradicional de familia ni lleva a los niños a convertirse en homosexuales, como lo han dicho el exprocurador Alejandro Ordóñez y otros miembros del Centro Democrático.

Y aunque ellos lo saben, siguen insistiendo en esto. Me explico.

El 23 de septiembre de este año Ordóñez publicó un vídeo en su canal oficial de YouTube que decía: “El gobierno y las Farc pretenden que la ideología de género quede como norma constitucional. Desde luego no la llaman así, la llaman: el enfoque de género”. (Ver Acuerdo Santos/Timochenko es una imposición de la ideología de género. Minuto 1:13)

Eso es falso y Ordóñez lo sabe con cada palabra que dice.

La prueba es que él mismo incluyó el llamado “enfoque de género” en los grupos de trabajo de la Procuraduría, y sin duda con eso no quería hacer una apología a la “homosexualización” de la entidad a través de la implementación de políticas de educación sexual, como ha dicho que es el acuerdo de paz.

No.

El 2 de octubre de 2009, por medio de la resolución número 316, el entonces Procurador General de la Nación, en ejercicio de sus atribuciones constituciones y legales, resolvió que “los grupos de trabajo incorporarán en el desarrollo de sus funciones el enfoque de género”. (Ver Artículo Décimo)

La resolución, firmada por el propio Alejandro Ordóñez, buscaba la igualdad y equidad, y en particular evitar la discriminación de las mujeres en los grupos de trabajo de la Procuraduría Delegada para la Prevención en Materia de Derechos Humanos y Asuntos Étnicos. (Ver Resolución 316-09)

El enfoque de género es un mandato constitucional, pues los países que firmaron la Convención Americana de Derechos Humanos y la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación en contra de la Mujer tienen la obligación de seguir los lineamientos para la construcción de políticas públicas de igualdad.

Nada tiene que ver con la “ideología de género” que es un término creado por la derecha con el fin de atacar el necesario avance de la comunidad LGTBI en el campo de los derechos humanos.

Ordóñez sabe perfectamente que son dos cosas distintas. Sabe que el enfoque de género nada tiene que ver con el concepto de familia. Lo sabe.

Sabe que lo que se incluye en el acuerdo de paz consiste en brindar protección constitucional a quienes han sido las poblaciones más vulnerables y víctimas del conflicto armado, reconociendo a la mujer como cabeza de hogar y priorizando su acceso a la justicia y reparación. Lo sabe.

Pero lo niega y lo mezcla conceptualmente con la ideología de género para seguir consiguiendo el apoyo de los grupos cristianos, de los pastores, los miembros de la Conferencia Episcopal, los religiosos y en general los grupos más conservadores del país.

Hasta un santo estaría de acuerdo con proteger el acceso de las mujeres cabezas de familia a la justicia y la reparación, pero gracias a Ordóñez, los religiosos de este país se terminaron volviendo los enemigos más grandes de esto creyendo que al hacerlo se estaban defendiendo los derechos de los LGTBI.

Terrible, pero no para ahí.

El pasado 28 de noviembre Ordóñez dio una conferencia en la Casa Conservadora de Bucaramanga en la que dijo, nada más ni nada menos, que su retiro del cargo fue por una manipulación política del gobierno ante el Consejo de Estado.

Falso y lo sabe.

El exprocurador añadió, según el comunicado de prensa, que “ha llegado el momento de retomar las ideas conservadoras para salvar a Colombia del golpe de Estado que el presidente Santos le ha dado a la Constitución Nacional”. (Ver Boletín de Prensa 927)

Parece que por ideas conservadoras Ordóñez entiende que hay que mentir con conocimiento, confundir a sus posibles electores con información engañosa, repetir falsedades hasta que parezcan verdad y, en contra de lo que dice la Constitución, seguir atacando la diversidad sexual para llevar la religión al poder. Peligrosísimo.

@yohirakerman

akermancolumnista@gmail.com

 

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