Por: Óscar Sevillano

¿Metro elevado por la Caracas?

Cada vez que el Alcalde Mayor Enrique Peñalosa habla sobre la construcción del sistema metro para Bogotá, deja en los ciudadanos más confusión y preguntas por responder que las había antes de que se pronunciara.

No quiero posar de experto en sistemas de transporte urbano, pero como ciudadano  que se preocupa por su territorio, quisiera formular algunas preguntas a la administración Distrital, sin hacer parte de la sinfonía del “toconpe” (Todos contra Peñalosa) que en Bogotá parece haberse armado.

En este caso, quiero expresar las dudas que sobre mi cabeza quedaron, luego de la declaración que en días anteriores dio el alcalde Peñalosa, en la que aseguró que la construcción para este tipo de transporte urbano, “es mejor la ruta por la Caracas”.

Nadie duda que el mejor trazado para el metro en Bogotá es por la Avenida Caracas, porque es justamente en esta vía donde se debió hacer la primera línea desde hace mucho tiempo, sobre la superficie. El problema es que, hoy por hoy, en ella existe otro tipo de transporte que, nos guste o no, es una realidad y que necesita de manera urgente una intervención. Me refiero al Transmilenio, que es utilizado por una gran masa de ciudadanos que en la capital debe trasladarse de sur a norte y de norte a sur utilizando esta ruta. ¿Es posible garantizar que durante la etapa de  construcción del metro elevado que pase sobre la Caracas no se afecte la movilidad de los bogotanos sobre esta vía?

Según lo ha dicho el gerente de la empresa Metro, Andrés Escobar, la operación de este sistema de transporte comenzará en el año 2020 y su construcción iniciará en el 2017, es decir que tardaríamos tres años en inaugurar la primera línea. ¿Qué alternativas se les dará a los ciudadanos que utilizan esta avenida para trasladarse de un lugar a otro en la capital durante este lapso de tiempo?

La Avenida Caracas en Bogotá no es una vía muy amplia, lo que implica que la administración tendría que comprar terrenos para garantizar una normal operación, no solo del metro, sino además del Transmilenio y el vehículo particular. ¿Tiene el Distrito los suficientes recursos económicos para hacerse a estos predios? Entre otras, porque la construcción de este sistema de transporte no solo implica la puesta en marcha de su propia infraestructura, sino que trae consigo una serie de obras a su alrededor que le son complementarias. ¿De dónde saldrá el dinero?

Puede que en los videos animados publicados por la Alcaldía Mayor de Bogotá el metro elevado se vea muy bonito; sin embargo, me surge otra duda: ¿es posible construir este sistema sobre la Avenida Caracas, convirtiéndola en una vía de dos pisos y que en el primer nivel ésta en un futuro no se convierta en cambuches de habitantes de calle y escondite de ladrones de celulares y carteras? ¿Qué garantías hay de que esto a futuro no terminará por volverse un foco de inseguridad de difícil control? Es claro además que para construir este tipo de transporte sobre esta vía es necesario intervenirla. ¿Existe el suficiente dinero para llevar a cabo esta operación, sin que otro tipo de proyectos se vean afectados en la capital o tengan que aplazarse?

El alcalde Peñalosa asegura que un metro elevado es más barato y fácil de construir. Como van las cosas me da la impresión de que al menos en Bogotá, es todo lo contrario, porque si a lo que se va invertir en un nuevo proyecto le sumamos los recursos que se han utilizado en administraciones anteriores para los primeros estudios de rigor y factibilidad, los resultados nos dirán qué tan económico nos salió la idea de cambiar lo que ya estaba adelantado.

Ese cambio de  proyecto del metro subterráneo por uno elevado es una idea que a la ciudad le va a salir más costosa de lo que pudo ser,  si se continuaba con la que estaba estructurada y los que estamos pagando los platos rotos,  porque nos vemos obligados a tener que utilizar un sistema de transporte que como el Transmilenio quedó pequeño para la ciudad, somos los ciudadanos del común.

Con el mismo argumento de cambiar una cosa por otra porque sale más barato, en la primera administración de Enrique Peñalosa se construyeron las losas en la Avenida Caracas con relleno fluído y hoy vemos los resultados. No es posible que no se haya aprendido la lección y se obligue a la ciudad a invertir grandes sumas de  dinero en un proyecto bastante incierto, que genera dudas y que, parece,  ha vuelto al alcalde mayor víctima de su propio invento, porque es claro que para el  burgomaestre ya es muy difícil reversar su idea y aceptar que el proyecto de metro subterráneo  era mucho mejor reforzarlo y  darle continuidad en lugar de reemplazarlo por otro modelo.

No tengo nada contra la administración de Enrique Peñalosa, ni hago parte del ejército de opositores a ultranza que han salido a dispararle,  pero tampoco integro la sinfonía contraria, es decir, la que alaba y exalta lo que dice el alcalde, porque lo dice el alcalde, esté bien o este mal.  

Me da la impresión de que el burgomaestre se encuentra enredado y se ha vuelto preso de sus propias ideas, pero como bien dice el viejo y conocido refrán “tú te metiste, tú te sales”

@sevillanojarami

 

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