Por: Antonio Casale

Millos 2017

Terminó el año para Millonarios con los pronósticos cumplidos. Con el segundo presupuesto más alto del campeonato armaron una nómina apenas para pelear de media tabla para arriba y ese fue el resultado final. Pero la historia exigía más, la gente esperaba más.

En términos fríos y empresariales, Millonarios cumplió su meta: volver a un torneo internacional. Ciertamente la dinámica cambia a partir de este logro. Habrá más presupuesto, porque los premios que se reciben por participar en estos torneos lo permiten. Los jugadores de primer nivel se animan más fácilmente a venir si existe la motivación de una Copa Libertadores. En fin, los directivos se habían propuesto esa meta y la consiguieron. Es verdad que tampoco se podían enloquecer porque a Nacional le salen las cosas bien. Lo de los verdes es el resultado de un proceso que ya ajusta dos décadas.

Ahora, pensando en el otro curso, los directivos deben corregir los errores cometidos este año. Es evidente que la relación entre costo y calidad de la nómina de este año es dispareja. Hubo errores en la selección del personal, es evidente. Tampoco se trata de traer 10 o 15 jugadores. Hay una buena base en la que algunos de sus hombres más costosos no rindieron lo que se esperaba y su salida se hace necesaria. Con el dinero que se gastaba en ellos y una buena suma de más, que se hace necesaria para cualquier equipo que quiera llegar lejos en torneos internacionales, se puede traer un defensa y un volante central, así como un mediapunta y un goleador de pergaminos. Si bien Del Valle y los demás muchachos pusieron toda su voluntad y cumplieron en la medida de sus capacidades, se necesitan nombres de más peso para pensar en grande.

Por otra parte, ya es hora de que se vea el trabajo del “chamo” Serna en las divisiones menores. Los jugadores de la cantera siempre serán bien recibidos por la hinchada, suponen menos riesgos económicos y tienen sentido de pertenencia desde la base. Pero hace rato Millonarios no produce jugadores en la fábrica, para eso se trajo al exseleccionador de prejuveniles de Colombia. El día que este trabajo rinda frutos, bastará con invertir el dinero en unas pocas posiciones untuales.

En cuanto al entrenador Diego Cocca, ya se pudo comprobar que tiene el mismo paladar que la hinchada azul. Su equipo siempre será propositivo, ofensivo y si se quiere arriesgado. Sin embargo, aunque lleva muy poco tiempo para ajustar este aspecto, Millonarios luce desequilibrado y partido cuando pierde la pelota. La hinchada de Millonarios quiere títulos, merece títulos. La directiva no debe temer, porque sabe que la gente le va a responder si arman un equipo realmente competitivo. Ojalá 2017 sea el año del retorno a la grandeza definitiva.

 

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