Por: Luis Carlos Reyes

Moral cristiana y adopción gay

“Ellos dicen una cosa y hacen otra. Atan cargas tan pesadas que es imposible soportarlas, y las echan sobre los hombros de los demás, mientras que ellos mismos no quieren tocarlas ni siquiera con un dedo”.

Cristo trató con entendimiento y bondad a los infractores sexuales más menospreciados de su época, las prostitutas. También lo hizo con los guerrilleros judíos que utilizaban métodos violentos para luchar contra el imperialismo romano (los llamados zelotes). No abundó en imprecaciones contra los cobradores de impuestos corruptos que desangraban a Judea, ayudando al invasor romano a explotar a sus compatriotas y de paso sacando tajada. En cada uno de estos casos, Jesús parece haberse puesto en el lugar del otro y haberlo guiado con gentileza al arrepentimiento cuando era necesario.

A los que sí condenó en público y duramente fue a los que, aliados con el poder político, se apartaban del resto del pueblo para presumir de su pureza moral. “Apartados”: esa es la etimología de la palabra “fariseos”. Eran los fariseos a quienes Jesús condenaba con vehemencia por imponerles a los demás cargas que ellos mismos no estaban dispuestos a llevar.

Parece inevitable el referendo para prohibir que solteros o parejas homosexuales adopten. Obteniendo ganancias políticas fáciles por la falta de conocimiento de muchos colombianos sobre las familias no tradicionales, los líderes del referendo dejan de lado los verdaderos problemas de la adopción, aunque los conocen.

Dicen que les importan los huérfanos, pero actúan como si lo que de verdad les importara fueran los votos fáciles, y les dejan a otros la carga de ayudar a los niños. ¿Dónde está el referendo exigiendo que se aceleren los ya ineficientes procesos de adopción del país? ¿Dónde las medidas para ayudar a los niños “inadoptables”, como los grupos de hermanos, los discapacitados o los mayores de ocho años? Las adopciones por parte de extranjeros han bajado a la mitad desde que la Corte Constitucional les puso trabas innecesarias. ¿Dónde está la iniciativa para hacer algo al respecto? En ningún lado. El ánimo de los líderes de este referendo no parece preocupación por los niños, sino ganas de demostrar la pureza moral propia en alianza con y en aras del poder político: fariseísmo.

“¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que separan para Dios la décima parte de la menta, del anís y del comino, pero no hacen caso de las enseñanzas más importantes de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad. Esto es lo que deben hacer, sin dejar de hacer lo otro. ¡Ustedes, guías ciegos, cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!”.

Si Cristo se paseara por Colombia, sería más probable encontrárselo pendiente de los niños “inadoptables” y comiendo y bebiendo con la comunidad gay que buscando votos para esta iniciativa mezquina. Una propuesta para las numerosas parejas cristianas a las que honestamente les preocupa el bienestar de los niños: olvídense del referendo (que si pasa va a ser tumbado por la Corte Constitucional), y adopten a uno de los “inadoptables” que están esperando una familia. Eso es lo cristianamente correcto.

* Ph.D., Profesor Asistente, Departamento de Economía, Universidad Javeriana. @luiscrh

 

 

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