Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

Natalia Ponce de León, una voz

La semana pasada el Sr. presidente Juan Manuel Santos, junto con Natalia Ponce de León, firmo la ley de víctimas de ataques con ácido y agentes químicos que lleva su nombre.

Esta ley y otras medidas establecen como delito las agresiones con agentes químicos que antes se juzgaban como una lesión personal. Se quieren aumentar las penas como mecanismo de prevención, ya que la ley define que quien cause daño con ácidos tendrá de 12 a 20 años de cárcel y, si el ataque causa deformidad o daño permanente, la pena se incrementaría hasta 30 años. Igualmente, se prevé que el homicidio agravado y estas lesiones con ácido no gozarán de los beneficios de suspensión condicional de la ejecución de la pena, de prisión domiciliaria y de ningún otro de carácter judicial o administrativo. Por último, la nueva ley incluye dentro del delito la tenencia, la fabricación y el tráfico de sustancias químicas peligrosas.

Natalia pasó de ser víctima para convertirse en una líder en defensa de los quemados; convirtió su mala experiencia en una oportunidad para ser un símbolo y una voz de aquellos que se encuentran en la oscuridad sin saber qué hacer, sin recibir atención, aquellos que se sienten rechazados en su familia y, en general, en la sociedad.

El problema es alarmante: en Colombia desde 2010 más de 100 personas al año sufren ataques con ácido y entre el 60 y 75% son mujeres. Es así como el presidente ha anunciado que diseñará y pondrá en marcha una política integral de atención a las víctimas de los ataques con ácido. Esto es de vital importancia, pero igualmente es necesario que la política vaya más allá y que incluya a todos los quemados a las víctimas del conflicto, a aquellos por falta de seguridad industrial o por desatención doméstica, o por ensayos de laboratorio en los colegios y otros casos que suceden diariamente.

La prevención es importante y en este sentido es esencial la educación y conocer las prácticas básicas de primeros auxilios en las que lavar el rostro con agua disminuye los efectos del ácido y aun de otras quemaduras. Por otra parte, la atención en salud y psicología son fundamentales para que el quemado pueda salir adelante y Natalia ha sido y es un ejemplo para todos. Ella es la voz, pero igualmente quiere hacer cosas y promover proyectos como Unidades de Atención o Pabellones de Quemados, que cada vez son más necesarios en el país.

Natalia podrá hacer grandes cosas, pero será necesario que la empresa privada y la sociedad civil se unan para que con su voz y su liderazgo se desarrollen programas para la atención de los quemados en Colombia.

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