Por: José Fernando Isaza

Navidad I

Arthur Clarke (1917-2008), astrofísico y escritor de ciencia ficción, es conocido como el director científico de la película 2001 odisea del espacio, dirigida por Stanley Kubrick. Fue además el diseñador conceptual de los satélites geoestacionarios. En 1967 escribió un cuento, The star. Esa corta historia inspira el siguiente cuento navideño.

Supernova

Quiso el Creador que las estrellas no fueran eternas. Cuando agotaran su fuente de energía, morirían en una gran explosión visible a simple vista a miles de años luz; el brillo de la estrella moribunda, llamada supernova, podría ser 100.000 veces mayor que el de una estrella. Un cósmico espectáculo de fuegos artificiales manejados, se supone, con destreza por el altísimo. En el vasto universo esas explosiones ocurren frecuentemente, pero solo de tiempo en tiempo son lo suficientemente cercanas para ser observadas directamente desde la Tierra. Por supuesto en otros sistemas planetarios, alejados del nuestro, si están habitados, sus moradores podrán disfrutar de este megaespectáculo cósmico.

La infinita sabiduría del Creador ha permitido que estos sucesos coincidan con hechos históricos fundamentales o con aniversarios de sucesos que modificaron la historia. Es apenas natural que en otros sistemas planetarios habitados, la aparición en el cielo de una supernova también sea un mensaje del Dios omnipotente.

El brillo de una supernova puede ser mayor que el de la Luna llena y opaca las periódicas apariciones de los cometas. La creencia en la Europa medieval de un cielo inmutable hizo que los registros de las apariciones de estos cuerpos lumínicos fueran escasos, existía el riesgo de contradecir a la Santa Inquisición. En China, muchos retratos del emperador lo muestran contemplando la supernova del año 1006.

Algunos de los teólogos, hombres sabios y de buenas costumbres, han deducido de esa fecha que el nacimiento del Redentor fue efectivamente en el año seis, y no en el año cero, como erróneamente se creía. La supernova recordaba los 1.000 años de este trascendental hecho. Pocos años después, en 1054, aparece por unos meses una supernova que se convierte en la nebulosa del Cangrejo. ¿Como interpretar esta fecha? Los monjes benedictinos de la Abadía de Montecasino encontraron la respuesta. Jesús murió en el año 39, a los 33 años. En el año 70, durante el reinado del emperador Tito el Templo de Jerusalén es destruido. Por lo tanto la supernova aparece en el medio del año 1039 y el 1070 para conmemorar los milenios de la crucifixión y la destrucción del Templo. La divinidad tiene sus razones para no multiplicar generosamente las explosiones estelares.

El Creador que todo lo puede y en un mismo instante conoce el pasado, el presente y el futuro, al momento en que crea a su imagen varón y hembra, sabía que estos iban a desobedecerle. Para redimir a la humanidad de este pecado heredado, en el mismo segundo previó enviar a su hijo a redimirla. Algunos estudiosos, alejados de la pura doctrina, piensan que es poco bondadoso de Dios enviar a su hijo a tanto sufrimiento. Olvidan que esto le permite tener a una humanidad con sentimiento de culpa y así es más fácil controlarla, a falta de un sistema adecuado de justicia. (Continuará)

Oración. Debemos aprovechar el espíritu navideño y orar para que continúe la buena salud de A. Uribe. Algunos internistas dicen que la envidia produce mas morbilidad que el cáncer.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de José Fernando Isaza

Celibato

Votación

Disuasión (II)

Disuasión (I)

Alucinante