Por: Ramiro Bejarano Guzmán

No al no

Curioso que apenas el Centro Democrático anuncia que le hará campaña al no por el plebiscito, por arte de magia aparece una encuesta que coincidencialmente vaticina que el Gobierno será derrotado.

Y más raro, que esa encuesta se haya hecho por Datexco, firma uribista, que en el pasado ha incurrido en garrafales errores de medición, mientras las demás encuestadoras arrojan resultados radicalmente opuestos.

No sería la primera vez que el uribismo hace conveniente uso de las encuestas. No todos hemos olvidado que en 2002, cuando Álvaro Uribe apenas figuraba con una escaso 3% de opinión favorable para acceder a la Presidencia, de pronto una encuestadora soltó la noticia de que su nombre estaba escalando, y de allí en adelante la historia ya la conocemos. En efecto, siguió la manipulación mediática, las volteadas de varios políticos, nuevas encuestas, y lo que era una caricatura de postulación se volvió verdad y, para vergüenza de la Nación, Uribe terminó ganando holgadamente en la primera vuelta. Fue evidente para muchos observadores de la política nacional que esa encuesta milagrosa e intempestiva de 2002 cambió, no sólo el curso de esas elecciones, sino el de nuestra historia.

El Centro Democrático ha notificado al país que acudirá a todo, inclusive a procedimientos lícitos, con tal de sacar avante el no, y ya sabemos lo que ocurre cuando desde esa tribuna de intolerantes se trazan metas electoreras. No hay quien los pare, porque para ellos el fin sí justifica los medios, no importa lo que haya que hacer. El Gobierno y las autoridades electorales tienen que estar con los ojos bien abiertos, porque es inocultable que ya a alguien en el uribismo se le ocurrió la perversa estrategia de promover una manipulación grosera de las encuestas invocando la autoridad de una firma que ninguna credibilidad puede merecer de los colombianos.

El uribismo ha perdido la razón con ocasión de su visceral campaña contra el plebiscito y la paz. Censuran el plebiscito dizque por tramposo, pero, eso sí, quieren ganarlo, porque en su enrevesada dialéctica, el triunfo del no volvería legítimo lo que hoy les parece espurio. En otras palabras, si gana el sí, el uribismo seguirá ranchado en que el plebiscito es ilegítimo, pero si ganara el no, entonces todo quedaría saneado. Semejante disparate solamente puede suscitarse en el alma siempre envenenada de los líderes del Centro Democrático. Ya José Obdulio no tuvo inconveniente en vaticinar un supuesto fraude; lo que no aclaró fue si se estaba refiriendo a las artimañas propias de las que ellos son capaces.

Pero lo peor de todo es que el uribismo, que ahora quiere sepultar el plebiscito, ni siquiera sabe qué haría de obtener el favor de los colombianos en las urnas. Es decir, no saben qué hacer si llegan a ganar. Tratando de camuflar el propósito que los anima de que la guerra se incremente, que es lo que ocurriría de ganar el no, sostienen que una vez victoriosos ellos, esas mansas palomitas encauzarían los diálogos de paz. Nos creen bobos. ¿A quién se le ocurre que a una guerrilla como las Farc le quedarían ganas de adelantar conversaciones con quienes siempre han pregonado la bala venteada para solucionar las diferencias, y más después de que hayan logrado derrotar el plebiscito? A nadie, por supuesto. Eso lo saben los uribistas, pero a la usanza de los culebreros, sus líderes, sin excepción, se empeñan en que les creamos que derrotado el plebiscito, la paz llegará de las manos de quienes las tienen untadas de violencia e intolerancia.

Adenda No 1. En la madrugada del jueves el marrullero y clientelista procurador Ordóñez obligó a los conservadores a que excluyeran de la terna que inicialmente habían conciliado para proponerle al presidente el candidato a sucederlo, a la única mujer que quiso participar en esa preselección, para en su lugar incluir a uno de sus más cercanos alfiles. Qué inmoralidad y qué abuso.

Adenda No 2. El Ministerio de Agricultura durante 2015 contrató directamente personal que le costó $ 1.731.104.041.517, y al 4 de mayo de este año ha gastado $ 1.050.2587. 339. 859 en nóminas paralelas. ¿Eso es austeridad? Y hay más datos del despilfarro.

notasdebuhardilla@hotmail.com

 

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