Por: José Roberto Acosta

Paquete chileno tributario

Envolver entre un fajo de 311 artículos, bajo el falso nombre de reforma tributaria estructural, el articulito 181, que aumenta el IVA del 16 % al 19 %, es un táctica del Gobierno que dejará muy mal parado al Congreso, que será en últimas el único responsable de pasar a pupitrazo limpio ese gran golpe a la ya débil demanda interna.

Sacará falso pecho el Congreso diciendo que frenó el impuesto a las gaseosas, dizque favoreciendo al pueblo, o aprobando la cárcel para evasores, en una norma sin efecto real. Sólo ganarán los que sí tienen acceso e influencia sobre cada uno de los congresistas, mientras el ciudadano de a pie ni siquiera conoce el nombre de algunos de sus representantes y senadores que, sobornados por la mermelada incluida en el artículo 193 de la propuesta del Gobierno, poco o nada discutirán a fondo tan extenso articulado, que hace las veces de “paquete chileno”.

Dirán los congresistas que era lo que recomendaban los expertos, reconociendo implícitamente su ignorancia y desacreditando el origen histórico del Parlamento, en aquel glorioso año de 1215, en el cual se consignaba el principio democrático de “no taxation without representation”. Se asumirá que el trabajo “técnico” de prestigiosas entidades como Fedesarrollo avala la solidez de la propuesta, sin mencionar que este “tanque de pensamiento económico” ha nutrido al Gobierno de funcionarios en una histórica puerta giratoria, ni decir que acaba de recibir $4.000 millones del Grupo Argos S.A., quien está feliz con aumentar el IVA, mientras no se toquen las billonarias exenciones a grandes empresas, que seguirán vivas en nuestro enredado estatuto tributario.

Se dirá que es estructural, pero ninguno de los “expertos”, ni mucho menos ningún parlamentario, sacará a la luz pública que, mientras se espera recaudar $13 billones con cargo al bolsillo de los trabajadores, el déficit del Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles ya asciende a $5,4 billones y la deuda de las EPS con hospitales y clínicas ya supera los $7 billones. Dos temas que se chuparían todo el nuevo recaudo del IVA, pero a los que no se les plantea una solución “estructural”.

Semejante montaje sólo para aumentar el IVA es innecesario, desgastante e inoportuno, y es considerar que los colombianos son caídos del zarzo y picarán el anzuelo, pero no es así. ¿O sí?

@jrobertoacosta1

 

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