Por: Aldo Civico

Pastrana, Uribe y Trump: no futuro

Hoy en día, el optimismo en la política parece no estar de moda. Por el contrario, están muy al día el cinismo, el escepticismo y la desesperanza.

Es así que la visión negra y oscura hacia el futuro de políticos como Andrés Pastrana y Álvaro Uribe en Colombia, o Donald Trump en los Estados Unidos, se convierte en su mensaje y en su proyecto político. Al fin y al cabo son políticos que radican sus aspiraciones en el hecho de que le vaya mal al país.

Por eso, lo que más le puede hacer daño a un país son líderes que hacen del cinismo su postura y su ética. Son personajes que tienen actitudes ideológicas y éticas contrarias a las que han profesado los grandes que han cambiado la historia. Uno se pregunta cuál hubiera sido el destino de la India, Sudáfrica y hasta de los Estados Unidos si Gandhi, Nelson Mandela y Martin Luther King, en lugar de ser voceros de esperanza y la personificación del optimismo, hubieran asumido las posturas oscuras y cínicas de los uribes, los pastranas y los trumps de nuestros tiempos.

Pero los lideres auténticos no son los que aprovechan y hasta alimentan los miedos y las ansiedades de una población. Los líderes capaces de transformación son lo que saben construir con realismo la esperanza, porque con su mensaje y su acción trascienden el presente.

Por eso, Hillary Clinton durante la convención demócrata se presentó no solamente como una alternativa ideológica al demagogo Trump, sino que personificó aquel optimismo realista que, aun sin negar las dificultades del presente, sabe mostrar una vía para lograr cambios importantes y necesarios para el país.

De hecho, Clinton y los demás líderes demócratas no han presentado el optimismo solamente como una actitud, sino también como un valor político. Es verdad, Clinton y el Partido Demócrata asumen de esta manera un riesgo, dado que el optimismo hoy no es común entre los estadounidenses. De hecho, a pesar de que los indicadores macroeconómicos hayan mejorado de manera dramática durante la presidencia de Barack Obama, el 85 % de la población cree que el país no va por buen camino.

Por eso, son muchos los analistas que le han sugerido a Clinton que un mensaje optimista puede sonar ingenuo y alejado de la realidad. El domingo pasado, Frank Bruni, columnista del New York Times, en su análisis resaltó que Hillary tiene razón cuando dice que “juntos somos más fuertes”, y sin embargo ella “no puede olvidar lo débiles que muchos de los estadounidenses se sienten en este momento”.

Pero Clinton sabe que el optimismo no solamente es una característica inalienable de la naturaleza humana, sino que es un criterio que mide la calidad de un objetivo futuro. El optimismo no es solo algo que se siente; es algo que se construye.

Un político sin optimismo es un político sin mañana. Pastrana en estos días dijo que Santos se parece a Trump. No, señor. Con su visión pesimista sobre el presente y el futuro de Colombia, son Pastrana y Uribe los que se parecen mucho a Trump.

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