Por: Daniel Mera Villamizar

Permítanme votar NO

Los argumentos del SÍ son flojos. El NO sanciona la ilegitimidad del uso de la violencia.

Que si pierde el Sí vuelve la guerra urbana (o sea el terrorismo), pero las Farc desmintieron al presidente Santos. No obstante, el expresidente Gaviria insistió con el pseudo argumento esta semana.  Es curioso: si las Farc amenazaran con volver a la guerra de no aprobarse tal cual el acuerdo final, mucha gente reaccionaría votando en contra para no dejarse chantajear.  Al parecer, los guerrilleros lo entienden así, pero algunos genios del Sí creen que si son ellos los que amenazan el efecto será positivo.

Que entonces se viene una Constituyente, en la que las Farc ganarían más que en La Habana. En su imaginación un tanto desesperada, los ganadores en las urnas se traicionarían a sí mismos y regalarían la victoria a las Farc por arte de labia. Algo de eso ya pasó en La Habana, pero no tiene por qué repetirse.

Que no es posible renegociar el acuerdo final con las Farc porque es un todo complejo como de relojería suiza. Es entendible que por distintas razones no quieran ni pensar en esa tarea, pero claro que sí es posible revisarlo, sobre todo si es negado en la refrendación popular. Renegociación o confrontación, y las Farc están atrapadas en sus palabras de no regresar a la confrontación. Y aquí entra la cuestión de si Santos se aseguró de poder "coger por las pelotas" a los comandantes de las Farc en una eventualidad así para mantenerlos en la mesa.  Si mandó a los caballeros Humberto de la Calle y Sergio Jaramillo a negociar con semejantes "joyitas" sin valerse al tiempo de la inteligencia militar y la diplomacia internacional de contención, sería un error estratégico imperdonable. Aun así, hay ventaja.

Que la reconciliación, un argumento cada vez menos convincente, especialmente en la versión no tan implícita de "reconciliémonos con los guerrilleros o vuelven a usar la violencia contra el país". No, no estamos negociando el fin de una guerra civil, y no se trata de una reconciliación entre el país rural y el país urbano.  No es necesario regalar la representación simbólica de "medio país". Lo que cabe pedirle al pueblo colombiano es tolerancia con unas medidas razonables de perdón judicial y dejar que cada quien establezca su perdón o distancia moral con los victimarios, en vez de pretender empujarlos a abrazarlos (la reconciliación exprés).  .  

Mi argumento del NO en el plebiscito es que sancionar en las urnas la ilegitimidad de buscar objetivos políticos mediante la violencia es lo que necesitamos en este momento de nuestra historia, de la evolución cultural y de nuestra civilización política. El 4 de febrero de 2008 se hizo en las calles con la mayor movilización ciudadana en la historia de Colombia, y en cierto modo se hace en todas las elecciones.  Pero el plebiscito es la oportunidad excepcional de incorporar el no a la violencia política en nuestra personalidad histórica.

¿Cuál es el equivalente de esto si gana el SÍ? Creo que no lo hay, pero esto es un debate. Una victoria política de Santos (pírrica) sobre lo que llaman –de modo impreciso–  uribismo es una cosa menor frente al hecho de mantener la justificación de la violencia en una zona gris de nuestro ADN. Este es el momento para decir "ninguno  de los cambios acordados en las negociaciones de paz vale una sola de las vidas humanas arrebatadas"; por ende, es preciso que apliquemos la sanción de privación de la libertad para dejar eso esculpido en la conciencia del pueblo colombiano. Así sea más simbólica que justa.  

Un principio de renegociación sencillo y flexible sería: la mitad de los comandantes de las Farc, escogidos al azar (preferiblemente, por  efecto pedagógico), por ellos mismos o por número de condenas, pagan cárcel efectiva de 8 años y pierden los derechos políticos; la otra mitad va a la Jurisdicción Especial para la Paz corregida. Todavía están a tiempo de acordarlo, porque "nada está acordado hasta que todo esté acordado", aseguraron.

Humberto de la Calle dijo en marzo: "Hablamos de los valores que son esenciales a la Nación. No habrá, repito, un acuerdo que menoscabe esos valores". Bueno, en el fondo estamos de acuerdo. @DanielMeraV

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Daniel Mera Villamizar