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hace 3 horas
Por: Cecilia Orozco Tascón

¿“Persecución política” al uribismo o estrategia de medios?

Gran estrategia mediática ha desplegado el uribismo.

Más de lo mismo, puesto que va de campaña en campaña, incansablemente, incluso cuando era gobierno. Ahora, tiene dos en curso. La del No a todo: al plebiscito, al acuerdo de paz, a las cartillas de educación sexual, al matrimonio gay, a la adopción de niños por parejas no heterosexuales, a la rebaja de penas para los militares porque los “iguala” con… “Igualar”, verbo tan discriminador en el uso clasista que le da y que revela la quintaesencia de esa agrupación fascistoide. Su segunda campaña es la del argumento repetido, de una pretendida “persecución política” a sus miembros. La saca a relucir cada vez que la justicia roza a uno de ellos que tendría, por ser  cercano al expresidente, un carácter de inmunidad más profundo que el de los diplomáticos en territorio extranjero: perseguidos políticos los homicidas de los falsos positivos; los del operativo de espionaje y difamación de la gestapo criolla, el DAS; los caciques de la parapolítica; los ministros  que compraron votos para la reelección presidencial.  Y, ahora, perseguido político quien incurrió en dilapidación de $26 mil millones del erario público a favor de unos particulares ricos, beneficiarios finales del programa para  campesinos pobres, Agro Ingreso Seguro (AIS).  

El senador-jefe de su partido le pide al precandidato presidencial Alejandro Ordóñez que se haga oír (fingiendo ser procurador) en los tribunales de Estados Unidos para convencerlos de que su ministro Andrés Felipe Arias, condenado a 17 años por la Corte Suprema debido a la malversación del presupuesto de la cartera de Agricultura, también es un perseguido. Pero los jueces de ese país no son fáciles de engañar. Palabras más, palabras menos, la togada que condujo la audiencia de su posible extradición les dijo a los abogados de Arias que expusieran argumentos jurídicos y no cuentos de política que no son de su competencia. La estrategia mediática para defender a Arias incluyó también la infaltable publicación de un escrito de Plinio Apuleyo Mendoza cuya pluma se ha reducido a desfigurar la historia del país cada vez que se descubren las andanzas delictivas de los individuos de la facción retardataria a que pertenece. Triste fin de carrera. Mendoza hizo un relato digno de telenovela de RCN: el “trágico destino” de Arias, sin consultar una hoja de la sentencia de su condena, plagada de las garantías que se le dieron, de testigos (condenados por su participación en esos ilícitos) y de documentos oficiales de la época de AIS, firmados por el propio Arias.

Unos pocos hechos que sustentan su condena de 17 años: “El Ministerio de Agricultura canceló al Instituto Interamericano de Cooperación (IICA) $17 mil millones… los cuales ya (le) habían sido pagados”. “Suscribió los convenios desconociendo las normas de la contratación estatal… a favor de beneficiarios que recurrieron a presentar como proyectos separados, los (de) predios producto del fraccionamiento artificioso de sus fincas”. “Personas naturales y jurídicas accedieron dos o más veces a los beneficios del programa de riego”. “Proyectos calificados como inviables por carecer de requisitos, lograron la entrega de los beneficios mediante una nueva valoración favorable efectuada por un grupo de expertos no previsto en el proceso de selección”. “No se previeron ni establecieron controles para evitar la entrega irregular de recursos del Estado que ascendió a $26 mil millones”. Contrario a lo que sostienen el senador y Mendoza, Arias incurrió directamente en todas las conductas anteriores. Así lo prueba el fallo. Un episodio real para terminar: cuando la modelo Valerie Domínguez expidió un comunicado en que rechazaba los dineros que a ella le concedió Agro Ingreso Seguro como parte del grupo Dávila (ricos señores costeños), fue citada por el propio Arias a una reunión a la que ella asistió a través de su representante. También fue a la reunión el novio de la modelo, Juan Manuel Dávila y el reemplazo de Arias en el Ministerio, su amigo Andrés Fernández. Mientras Arias dialogaba, con íntima confianza, con su beneficiario Dávila, expresó su disgusto por el comunicado, según dijo, porque significaba admisión de culpa. Y pidió que Valerie grabara una promoción con las bondades de AIS. Siempre la estrategia mediática antes que la verdad.

 

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