Por: Don Popo

Plegarias al Divino Niño

Oh queridísimo niño Dios, hijo del Espíritu Santo y José, hijo adoptivo de Obatalá y Ellegua, fruto de la diversidad y amor a las diferencias, encomendado a la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y ahijado de tres reyes magos; tú que anduviste largos días y noches con cenas memorables con 12 apóstoles, para 2017 te pido permitir la adopción y el matrimonio homosexual, para que más pequeños tengan tu suerte.

Aunque tu amor no merezco, no recurro a ti en vano, que implementen la ideología de género en los colegios y por Constitución Nacional, pues todos somos iguales: indios, moros y cristianos.

Llego a ti lleno de esperanza, suplicando tu misericordia, que la Pachamama no vuelva a castigar a Peñalosa quemando los cerros en La Victoria; que este vergajo nos haga así sea un “Centímetro” —y subterráneo, porque más “high” de lo que viven los estudiantes de los colegios, para qué metro elevado—, y que los habitantes de la calle vuelvan al Bronx, porque no lo pudo arreglar, lo que hizo fue regar ese problema por toda la ciudad; que lo deje como estaba (pero sin los niños). Te lo pedimos Señor...

Tú que naciste en austeridad, aunque hoy te celebremos en la abundancia y el despilfarro, ¡oh niño amable de mi vida!, consuelo de los cristianos, la “gracia” que necesito, pon en mis benditas manos: que bajen el IVA, que suban el salario mínimo a $1’200.000 como en Ecuador, que nos quiten la renta, porque así declare $00, no hay pa pagarle al contador.

Llego a ti lleno de esperanza, misericordia y suplicando, que de ese polvito rápido (fast track) salga un hijo deseado; amnistiado, reinsertado, con curules y no asesinado. ¡Y que también legalicen la marihuana por fast track! Digamos todos: “Te lo pedimos Señor”.

Oh divino Niño Jesús, tú que sabes mis pesares, pues todos te los confío… Que a la paloma esa del demonio, que quiere montarte competencia con la imagen del divino niño Uribe, le permitas el deseo, pero que lo crucifiquen primero... Y da alivio al corazón mío…

Que Vargas no le meta un cocotazo a la palomita de la paz... Todos: “¡Te lo pedimos Señor!”. Que sí se lo meta al divino Uribiño. Todos: “¡Te lo pedimos Señor!”

Que la justicia divina y terrenal condene a Rafael de por vida y sus hermanos, y a los curas pederastas, y a los restregadores del Transmilenio, y a los abusadores sexuales de las burras en la costa. Imagínate tú, oh benignísimo niño, durmiendo en el pesebre y Melchor ultrajándote como a Yuliana… (¿?).

Que en 2017 los deportistas y artistas no se sigan muriendo, ya con Chapecoense y Uganda; Juan Gabriel, Muhammad Ali, el profesor Jirafales, Prince, David Bowie, Leonard Cohen, George Michael, Maurice White, Gustavo el Loco Quintero, Umberto Eco, Fernando Soto Aparicio, Carlos Muñoz, Pepe Sánchez, la princesa Leia… Oh, divino Niño, ¡que por lo menos en 2017 no se muera Don Popo!

Que nazca un nuevo Fidel y que Pepe nunca muera. Que renazca la izquierda, que reposesionen a Dilma, que reelijan a Correa y a Evo. Que mueran el reggaetón y las encuestadoras. Que acaben los plebiscitos, que reinventen la democracia. Que Trump no se crea Dios, que no comience la tercera guerra mundial, ¡que Ordóñez no se crea Trump y haga un holocausto en Colombia con los Cruzados-Chibcho-Nazis!

Todos, haced la oración y los rezos tres días seguidos: Divino Niño Jesús, de los políticos corruptos protégenos. Divino Niño Jesús, de los violentos, líbranos. Divino Niño Jesús, a los estúpidos, ayúdanos. De nosotros mismos, ¡sálvanos!

Buscar columnista