Por: Juana Téllez

Por delante cinco meses intensos

Estamos comenzando agosto y nos quedan por delante cinco meses de 2016 de gran intensidad en materia política y económica. En temas políticos es innegable la relevancia de lo que viene con el posible cierre de las negociaciones de paz de La Habana, el posible plebiscito y, llegado el momento, el desarrollo de la agenda legislativa para implementar los acuerdos. Sin embargo, en esta nota me quiero concentrar en la intensidad de los otros retos, los económicos.

Tenemos por delante la incertidumbre respecto al ritmo de desaceleración de la inflación, que la mayoría de los economistas esperamos en los próximos meses. Una combinación entre vuelta a la normalidad en el precio de los alimentos, efectos base estadísticos y mayor estabilidad de la tasa de cambio. Nos queda un dato que trae mucha incertidumbre este viernes cuando publiquen la inflación de julio y que vendrá afectado por el paro camionero y la tasa de cambio. Con esto, la intensidad de parte de los temas económicos se concentrará en las acciones del Banco de la República y su respuesta de política monetaria.

El otro gran frente será la discusión sobre la necesidad de aumentar el recaudo tributario del Gobierno central, que se ha puesto aún más en evidencia por la presentación del presupuesto del año entrante y el ajuste esperado de la inversión. También lo han puesto en evidencia las calificadoras de riesgo y su mensaje de prudencia en la perspectiva de la economía colombiana atada a la aprobación de una reforma tributaria. Son entonces los temas tributarios y los tiempos que decida el Ministerio de Hacienda para llevar con calma la discusión sobre los principales vectores que incluiría la reforma.

Los ingresos que el Gobierno perdió por el choque petrolero son muy importantes en términos relativos y absolutos y, a pesar de los esfuerzos de control de gasto, existe la necedad imperiosa de recuperar parte de ellos en el corto plazo. Existe la necesidad de hacerlo con un balance muy delicado entre favorecer las decisiones de inversión de las empresas en el mediano plazo, diminuir las exenciones a empresas y personas naturales y aumentar los impuestos indirectos. Preparémonos para cinco meses intensos en que aportemos entre todos a una buena discusión económica. Ojalá nos quede tiempo para pensar en la batería de reformas estructurales que necesitamos para el futuro.

*Economista jefa del BBVA Research Colombia.

Buscar columnista