Por: Claudia Morales

Primero la Van der Hammen, ¿ahora el Páramo de Sumapaz?

Hace unas semanas le hice una entrevista al director de la CAR Cundinamarca, Néstor Franco, para hablar sobre las facultades de la entidad en relación con los planes del alcalde Enrique Peñalosa para construir edificios y grandes avenidas en la Reserva Van der Hammen.

Franco aclaró que la competencia para determinar los alcances y usos de la reserva recaen exclusivamente sobre la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca a través de su consejo directivo, y me sorprendió con algo: el alcalde no les ha hecho ninguna solicitud para urbanizar ni para el asunto vial. Es decir, esto lo afirmo yo, que Peñalosa ha generado titulares sobre la base de ideas sin formalidad alguna y, claro, vale preguntarse qué tan sustentadas están sus propuestas para alterar la naturaleza de la Van der Hammen.

En la conversación con el señor Franco hubo un elemento más que llamó mi atención. “Yo espero que la ciudadanía ponga los mismos ojos de entusiasmo hacia el Páramo de Sumapaz porque es el que está más expuesto a las consecuencias del posconflicto”, advirtió. Me puse en la tarea de averiguar más allá de esa declaración y encontré esto que quiero compartir con ustedes.

En el pasado, la región del Sumapaz, que comprende en su mayoría al departamento de Cundinamarca, en otra porción al Meta y en menor escala al Huila, fue escenario del conflicto armado especialmente por la presencia de las Farc y de uno de sus líderes más sanguinarios, alias Romaña. Hoy es un espacio donde hay mejores condiciones de seguridad que permiten su desarrollo, pero a la par con eso, han llegado los impactos ambientales que han empezado a deteriorar las 315 mil hectáreas de páramo. Veamos qué ofrece el Sumapaz para comprender por qué debemos conservarlo.

El Sumapaz ofrece el servicio de abastecimiento de agua potable para el 15% de la población colombiana. Allí hay 670 especies de plantas, siete especies de frailejones con riesgo de desaparecer y diversidad de especies de fauna emblemáticas y en peligro de extinción como el cóndor andino, osos, tigrillos, pumas, venados, ranas, salamandras, dantas, nutrias, águilas y colibríes, entre otros. Es hábitat para 208 especies de aves, el 17% de especies de mamíferos y el 20 % de las especies de mamíferos endémicas del país.

Los municipios con mayor población asentada dentro del páramo y los que generan mayor presión demográfica son en su orden Bogotá, Pasca, La Uribe, Sibaté, Soacha y Lejanías, y los riesgos en la zona están representados en la construcción, la ganadería y agricultura extensivas, la contaminación por agroquímicos, la deforestación, quemas frecuentes, explotación minera actual y proyectada, y el cambio climático.

Tengo confirmado que están en fila varios proyectos de construcción de viviendas en Cundinamarca dentro de las áreas que quedarían definidas como límites de protección por el Ministerio de Ambiente. Delimitación que, entre otras cosas, debe anunciar el ministro Luis Murillo en diciembre durante la Cumbre Mundial de Páramos en la ciudad de Bogotá.

Tiene razón el director de la CAR, hay que poner el foco de atención en el páramo y las autoridades e instituciones involucradas deben unirse para cumplir la delimitación que conoceremos y velar porque se cumplan las normas. Más vale que así sea, porque no será extraño que en poco tiempo aparezcan para el Sumapaz ideas sacadas del sombrero como las de Peñalosa en la Van der Hammen.

@ClaMoralesM

* Subdirectora de La Luciérnaga

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