Por: Felipe Jánica

¿Productividad o ciudadanos productivos?

Si bien la productividad de las empresas coadyuva con la rentabilidad y el retorno de la inversión para los accionistas, la pregunta de rigor es ¿qué están haciendo las empresas en pro de su perdurabilidad?

Mucho se ha discutido acerca de la sostenibilidad de las empresas. Quizá más en el antiguo continente. Lo cierto del caso es que en Latinoamérica apenas empezamos a dar pasos a una sostenibilidad, que no solo es de medio ambiente sino con su ecosistema, es decir con sus interesados claves o comunidad vinculada (Stakeholders) y por su puesto con sus accionistas. El asunto realmente importante es qué tanto están haciendo las compañías en pro de su sostenibilidad la que se traduce más en perdurabilidad.

Lo primero que hay que acotar es que las empresas no son nada sin su gente. En tal sentido, cuanto más productivos y efectivos sean son sus colaboradores más y mejor perdurables y sostenibles serán las compañías. En el papel suena sencillo, en la práctica hay mucha tela por cortar. Así pues, cuando se trata de buscar productividad y que ésta se traduzca en sostenibilidad y productividad, el cambio debe iniciar por hacer que los colaboradores sean realmente productivos en lo que hacen y que además tengan impregnada la cultura productiva con fines perdurables, no solo para la compañía sino para ellos.

Por años se ha investigado sobre cultura organizacional y su impacto en la productividad. Lo realmente importante es que la mayoría de las compañías, sobre todo las micro, pequeñas y medianas empresas e incluso los emprendimientos, no cuenta con recursos necesarios para implementar proyectos en los que se busque cambiar la cultura organizacional, además quizá no tengan el tiempo requerido. Es por esto, que la solución a este asunto es rodearse de un equipo realmente capacitado en las funciones para las cuales fueron contratados. Es por esto que la causa raíz de la productividad es la capacidad profesional, técnica o vocacional de los empleados y qué tanta oferta hay en el mercado laboral.

Cuanto más mano de obra calificada exista en el mercado laboral, mejores posibilidades tendrán las empresas de contratación y por ende menor inversión en capacitaciones internas y consecuentemente mayor productividad. Si esta hipótesis fuese certera, entonces el gran asunto de discusión es ¿Qué se necesita para tener ciudadanos productivos? Para poder responder esta pregunta, es necesario anotar que la educación en economías emergentes como la latinoamericana, necesita una reforma estructural.

Esta reforma, debería simplificar las áreas de estudio y enfocarla más no solo a la titulación de profesionales o técnicos sino en la certificación desde edades tempranas. La productividad debe iniciar desde edades tempranas, en donde la educación básica debe iniciar por impartir asignaturas, de emprendimiento, innovación y tecnología pero de manera práctica. La misma suerte debe ocurrir con la educación técnica y profesional e incluso especializaciones y maestrías.

Para lograr cambios como éste, es necesario que se construya conjuntamente (Estado, Empresas y ciudadanos) las áreas en las cuales se demanda mano obra en las empresas y por sectores de la economía. En la medida que exista mayor o menor oferta en ciertas áreas, los ciudadanos deberían tener la oportunidad de capacitarse en áreas afines, pero sobre todo en lo que realmente puedan ser productivos. En tal sentido, no solo las instituciones de educación están llamadas a impartir educación productiva sino también desde casa debemos los padres guiar a nuestros hijos para que realmente inviertan su tiempo en profesiones, artes y oficios realmente productivos, por supuesto sin imponer o sin coartar los sueños de las nuevas generaciones.

 

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