Por: Felipe Jánica

Prudencia y seguimiento cercano: máximas coyunturales.

A propósito de qué están haciendo las empresas colombianas de cara a enfrentar las volatilidades recientes de la economía, la iteración de su planeación está llamada a ser el principal punto de su agenda.

Con una volatilidad de la tasa de cambio del peso frente al dólar americano, un incremento sostenido de las tasas de inflación por parte del Banco de la República como resultado de una creciente inflación y las expectativas que conlleva una reforma tributaria – aunque no tengamos claro de si es o no estructural – la economía colombiana atraviesa por esta época por muchas incertidumbres (variables exógenas). Para hacerle frente a esta situación, las compañías colombianas deberían revisar, de manera cercana, las expectativas de cumplimiento de sus presupuestos. Para ello, son los administradores (tomadores de decisiones) quienes están llamados a iterar la planeación estratégica de las empresas.

En tal sentido, los directivos (miembros de junta directiva, administradores y dueños) deberían establecer una agenda clara de temas en los que se acote cómo impactan las variables exógenas en el cumplimiento de los objetivos tanto de corto, mediano y de largo plazo. Lo primero que se debe analizar es cómo impactan dichas variables exógenas a sus clientes. Esto debido a que el recorte de costos y gastos por parte de clientes, podría afectar las compras de bienes y servicios a proveedores, dentro de los cuales podría estar su compañía. Tener un contacto cercano con los clientes y entender cuáles son sus necesidades coadyuva no sólo en brindar valor agregado a clientes sino que de paso genera visibilidad y consecuentemente minimiza las posibilidades de reducciones de compra por parte sus clientes.

Con respecto a las tasas de interés, es necesario que se revise la estructura de financiación de las compañías. Hay que recordar que cuanto más se incrementen las tasas de intereses de intermediación por parte del Banco de la República, más se incrementa las tasas de interés de las deudas por parte de los bancos comerciales, en especial para deudas destinadas a capital de trabajo. En materia de financiación, no sólo es el servicio de la deuda el que atentaría contra del flujo de caja sino también la estructura de financiación de proyectos de largo plazo. Hay que recordar que cualquier decisión de financiación de largo plazo tiene impactos significativos en la estructura financiera que se refleja en los estados financieros de las compañías y con las normas contables actuales colombianas (NCIF- Normas de Contabilidad e Información Financiera), las que están basadas en NIIF (Normas Internacionales de Información Financiera), una incorrecta clasificación de deudas de largo plazo, atentaría con el cumplimiento de compromisos con entidades financieras (incumplimiento de compromisos “covenants” por ejemplo).

Con relación a los asuntos tributarios y si bien no se conoce con certeza cómo vendrá la reforma tributaria, los impuestos siempre son objeto de planeación. En este aspecto y aun cuando muy poco se puede hacer en la actualidad, es necesario que las empresas establezcan posibles escenarios y con ello se determine cuál es su plan de acción. Dejar el análisis para cuando se emita la reforma tributaria podría dejar a las compañías con pocas posibilidades de planeación de largo plazo.

Así las cosas, cuanto más previsivos sean los tomadores de decisiones, mejores serán los resultados de las compañías colombianas, no sólo en el corto sino en el mediano y largo plazo.

 

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