Por: Uriel Ortiz Soto

¿Qué espera Colombia del presidente Trump?

En vísperas de posesionarse el nuevo presidente de los Estados Unidos, es muy peligroso y de muy mal gusto para nuestro país, se continúen dando pasos de ciego en el nuevo acuerdo de paz.

Pretender desconocer la voluntad de casi siete millones de votantes, que se expresó en las urnas en contra del acuerdo inicialmente firmado, es igual que echarnos la soga al cuello y presentarnos ante el nuevo gobierno Estadounidense, como un país de idiotas y  dictadorzuelos, manejados por una comisión de negociadores que pretenden ignorar la voluntad popular expresada en las urnas. 

A Trump, lo eligieron: las bases, los oprimidos, pero, sobre todo los que han sido víctimas de las injusticias sociales en sus respectivos países y residentes en los Estados Unidos, pretender seguir gobernando en contra de las más apremiantes necesidades de los países en subdesarrollo es tarea bastante difícil, sin embargo, hay que esperar como empieza su gestión el nuevo presidente, que tras su triunfo arrollador contra las políticas del establecimiento, tendrá que responder a quienes se la jugaron toda por llevarlo al poder.

Podemos decir con seguridad que la derrotada no fue la candidata demócrata, fue el establecimiento, construido a través de décadas por una sucesión de gobernantes con los mismos programas, sin nada de innovación para generar empleo a través de planes y programas de desarrollo. 

Es impredecible lo que en adelante pueda suceder, sin embargo, con su primer pronunciamiento como presidente electo, dio un parte de tranquilidad al mundo, fue un discurso mesurado y de verdadero estadista. Por esta razón las bolsas de valores de todo el mundo, estuvieron en vilo durante más de 24 horas a la espera de que iba a pasar al final de la contienda electoral.

Su sola mirada produce escozor y autoritarismo, muy posiblemente que  aplicará para muchos casos la zanahoria y el garrote, puesto que así lo manifestó en su campaña presidencial, entrará a desconocer varios acuerdo internacionales logrados por el presidente Obama y gobiernos anteriores, como por ejemplo el del cambio climático y la revisión de los tratados comerciales, donde de acuerdo a las políticas de  sus antecesores se trata más de programas de cooperación que de decisiones de tipo económico para el país del norte.  

Demostró en su primera aparición como primer mandatario, que entre el Trump como candidato guerrerista y ahora como presidente, son dos escenarios totalmente distintos, sin embargo, Colombia que desde siempre ha sido un país protegido por los Estados Unidos, le sería muy importante que en estos días previos a la posesión del nuevo presidente de los Estados Unidos, tratara de definir muy claramente qué terrenos vamos a pisar en el inmediato futuro con el doctor Trump.

Hay que entender las políticas de Estado y las de gobierno, no se puede pretender echar por la borda o desconocer los logros que se han hecho en el parlamento, en coalición con los partidos republicano y demócrata, que obedecen a programas de orden social y económico para los países latinoamericanos, que si en verdad la mayoría residente en los Estados Unidos, votaron por Hilary Clinton, lo hicieron para protegerse de la avalancha “Trumpista”, es decir, para salvar su propio pellejo, puesto que gran mayoría se encuentran en forma ilegal. 

Lo primero que debe hacer el presidente Santos es aclarar, cual, es su agenda  con el nuevo acuerdo de paz, que después de la derrota del plebiscito del 2 de octubre, uno nuevo se cocina en la Habana – Cuba, entre los negociadores del gobierno, las farc y los líderes del “No”. Considero que esta sugerencia es válida puesto que en la mesa de negociación hay un delegado del actual presidente Obama, que ha sido muy solidario con el proceso de paz, y lo más importante con una ayuda económica de US$450 millones de dólares para la etapa posconflicto.

Otro aspecto fundamental que debe quedar en claro, es si con el nuevo gobierno Estadounidense se puede seguir contando con la cooperación internacional de la lucha contra las drogas; por ser una batalla perdida de tantos años atrás, es muy probable que esto no suceda, puesto que después de miles y miles de millones de pesos invertidos, la producción y consumo continúan aumentando vertiginosamente: ni extradición, ni represión, ni erradicación y fumigación, han dado los más mínimos resultados.

El aspecto comercial es otro punto que hay que entrar a analizar, el nuevo presidente afirmó en su campaña, que revisaría los tratados del TLC, sin embargo, considero que esto no sería viable, puesto que existen normas jurídicas de protección y los tratados TLC, bien o mal, favorecen en su mayor parte al sector  agropecuario de nuestro país, aunque algunos  se sientan golpeados inicialmente, los procesos de desgravación paulatina están próximos a iniciarse para varios productos.

Existen también convenios de cooperación tecnológica y educativa firmados recientemente entre ambos gobiernos con cláusulas de permanencia y que indudablemente deben ser respetados por el nuevo gobierno, puesto que desmontarlos se estaría causando toda una debacle nacional para Colombia; que esto suceda por políticas del nuevo gobierno, debería en últimas hacerse en forma paulatina, puesto que desmontarlas en forma extemporánea se causaría un daño enorme. 

Debemos aceptar que Colombia ha sido un País protegido y podría decirse: semi - dependiente de los Estados Unidos, todos los gobiernos anteriores han sido solidarios con la causa de Colombiana en varios aspectos de la vida nacional, recordemos cuando el presidente Kennedy nos visitó dio como origen el surgimiento del barrio que lleva su nombre en la capital de la república y así mismo institucionalizo los cuerpo de paz, que desarrollaron  maravillosos programas en diferentes regiones de Colombia.

Total que esperemos con expectativa para ver qué se sucede en los próximos días, pero, dese luego vendrán sorpresas y muy desagradables para Colombia, puesto que como lo dijimos anteriormente nuestros gobernantes no han tenido la suficiente personalidad para ser los protagonistas de su propio destino, siempre hemos acudido a las políticas estadounidenses para tomar nuestras propias decisiones.

Considero que vendrán tiempos de acomodo y reacomodo, de conformidad con ciertas decisiones adoptadas por los gobiernos anteriores en favor de Colombia, pero que muy seguramente, serán reconsideradas por el presidente Trump, puesto que como lo ha dicho, palabras más palabra menos: los pueblos deben ser protagonistas de su propio desarrollo hacia el futuro.

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