Por: Felipe Zuleta Lleras

Qué manera de odiar

Arrancó de manera ilegal la campaña para el plebiscito, porque el mismo no ha sido convocado por el presidente ni tampoco ha sido aprobado por el Congreso.

Esa ilegalidad no les importa ni a los promotores del sí, liderados por el presidente Santos, ni a los del no, conducidos por el expresidente Uribe.

Es una vergüenza que sean precisamente ellos dos quienes hayan decidido violar la ley de manera flagrante en su afán de hacer valer sus posiciones. Si estos dos presidentes hacen eso, pues que ninguno nos exija en lo sucesivo a los demás colombianos que respetemos las leyes. Por supuesto que ellos son intocables, y lo saben. Por eso decidieron hacer esto, dando un pésimo ejemplo a los ciudadanos del país.

Hay que decir que, además de incumplir la ley, lo que se está viendo es una campaña en donde prevalecen los odios que ellos se tienen mutuamente. Ese rencor por supuesto no conduce a nada bueno, excepto a una polarización que acabará logrando que los colombianos nos sigamos matando por razones políticas, en tanto las Farc se organizarán felices viendo cómo el establecimiento se destroza a sí mismo. Lo que siempre quiso.

Si la guerrilla llega algún día al poder (ojalá nunca pase), no será tanto por lo que se firmará en Cuba, sino más bien por la incapacidad de nuestra clase política para sentarse civilizadamente a hablar para sacar el país adelante después de haber padecido una guerra por más de 50 años.

El odio entre Santos y Uribe acabará llevando a Colombia a un desmembramiento y a una radicalización tal, que los que se van a meter por la mitad son las Farc y los partidos de izquierda. En río revuelto, ganancia de pescadores. Por supuesto que eso también abre una puerta para que los colombianos en un momento dado den un giro a la extrema derecha. Ambas hipótesis son posibles. Y eso lo saben Petro y las Farc y Vargas Lleras y quienes lo apoyan.

Produce realmente indignación ver la miopía con la que están actuando el presidente y el expresidente. Ambos operan como un par de niños malcriados peleándose por una colombina, que en este caso no es nada menos ni nada más que el país.

De esta riña entre ellos no saldrá nada bueno para los ciudadanos como usted y yo. Los que estamos en la mitad, los que madrugamos a trabajar, los que pagamos impuestos, los que vemos robarse todo, los que mantenemos al erario, los que nos indignamos porque se siguen muriendo los niños de hambre, los que advertimos durante años la repartición de la mermelada, los que hacemos esfuerzos para sacar adelante a nuestros hijos. Mejor dicho, los que padecemos las consecuencias de vivir en un país cuyo Estado es ladrón, ineficiente y corrupto.

Si el presidente Santos y los expresidentes Uribe, Pastrana y Gaviria no dejan sus odios de lado, los que ganarán son las Farc, pues podrá haber paz con la guerrilla, pero nuestros conflictos quedarán intactos. Y las Farc felices viendo que lograron lo que siempre quisieron: llegar al poder.

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