Por: Óscar Sevillano

Qué se acaben el Facebook y el Twitter

La aparición de las redes sociales virtuales, especialmente Facebook y Twitter, en lugar de afianzar las relaciones de los seres humanos, se han tergiversado al punto en que mas bien han servido para que salgan a flote los altísimos niveles de intolerancia que existe al interior de cada persona.

Es lamentable que en lugar de aprovechar los espacios virtuales que nos permiten interactuar en el día a día, sin necesidad de estar cerca los unos con los otros, sean desperdiciados en intercambios de insultos, agresiones y demás demostraciones negativas que poco aportan al debate, pero que si destruyen y acaban con la honra y dignidad de las demás personas.

No me opongo a que se debata cualquier idea o propuesta a través de las redes sociales; que se diga lo que gusta y lo que no gusta de alguien o de algo, pero porque no hacerlo de una manera respetuosa sin ningún tipo de agravios, ni insultos. ¿Por qué utilizar este espacio para destruir y no para construir?

En Colombia hemos visto la manera en cómo a diario suelen agredirse verbalmente nuestros dirigentes políticos y para citar un ejemplo puedo hablar del caso más reciente: Claudia López y Armando Benedetti. También hay que mencionar el ejemplo más conocido: Álvaro Uribe, quien suele agredir a través de Twitter todo el que se atreva a contrariarlo. Otro caso  es el de María Fernanda Cabal y su esposo José Félix Lafourie quienes insultan a cualquier persona que no coincida con lo que ambos piensan u opinan.

Es bueno aclarar que este tipo de actuaciones no solo se ve en la política. En la farándula por ejemplo, hemos visto la manera como Amparito Grisales suele agredir a quien le recuerda que no está hecha  a la perfección y que algún defecto o error ha de tener.

Así las cosas, no entiendo entonces el porque nos tiene que  sorprender,  que personajes como Donald Trump hayan ganado popularidad y aceptación con base en el insulto o el agravio hacia las demás personas, cuando nuestra clase política, al igual que nuestra farándula, acude a las mismas actuaciones. Lo extraño es que el público espectador, en lugar de rechazar este tipo de prácticas, más bien las avala, porque entre más fuerte es el insulto o el agravio que se hace hacia el otro, más seguidores se gana.

Con qué autoridad moral se pide no polarizar al país, cuando desde la política se lo hace a diario, no sé si con la idea de reducir al otro a su mínima expresión con palabras fuertes y negativas.

Cómo nos atrevemos a criticar de un político o presidente extranjero que a la vista de todos aparece como grotesco y grosero, cuando en Colombia no somos el mejor ejemplo en el trato y respeto hacia el otro.

Pero repito, este no es un problema exclusivo de Colombia. Sucede en todas los países del mundo, lo que prueba que el ser humano no ha sabido darle el uso adecuado a las redes sociales, que en lugar de servir de escenario donde actuamos sin pensar en el daño moral que podemos hacer con palabras hirientes, deberían ser el lugar para intercambiar opiniones, difundir contenidos y de paso también para sostener amistades con las que por el quehacer diario,  físicamente resulta imposible mantener.

La utilidad que le estamos dando al Facebook y al Twitter no es la adecuada y de seguir así, creo que es mejor que estas redes sociales desaparezcan.

@sevillanojarami

 

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