Por: Felipe Zuleta Lleras

¡Que viva España!

Mi profundo amor por la madre patria no está en discusión. Pero no hay derecho a que algunos empresarios españoles nos quieran despojar, como lo hicieron sus antepasados. La situación de Electricaribe le puede salir muy cara al Estado colombiano si nos juzga un tribunal extranjero capturado por los intereses de las multinacionales.

Esperemos que hoy los funcionarios públicos encargados tengan la firmeza que otros no tuvieron, como en el caso de la liquidada Telecom. Perdón por citarme, pero en los últimos cinco años he escrito varias columnas advirtiendo el cuantiosísimo detrimento patrimonial que pudo haber sufrido el Estado colombiano con el pasivo pensional de esa empresa. Recordemos que Telefónica de España, a cambio del cumplimiento de una obligación económica, se quedó con el privilegio de explotar la red de ese operador público.

Telefónica de España, dentro de sus obligaciones, debía asumir ese pasivo pensional, pero a los pocos años se mamó alegando que las cuentas no le daban y el negocio de la telefonía fija se estaba marchitando. El ministro de Hacienda de entonces, Juan Carlos Echeverry, corrió a salvar el capital extranjero e hizo aprobar en el Congreso de la República una ley que les alivió enormemente a los españoles el cumplimiento de esa obligación. Así fue como absurdamente la nación colombiana terminó de socia de Telefónica-Movistar en Colombia. Gracias a ello, como se recordará, en la Bolsa de Madrid hicieron fiesta y se destaparon en La Castellana decenas de botellas del más exquisito cava. Por ese motivo en la Fiscalía de Colombia ronda una investigación penal que seguramente terminará engavetada.

El daño al patrimonio público por cuenta de ese negocio es aún peor si se tiene en cuenta que la red de telefonía celular con la cual Telefónica-Movistar presta su servicio en Colombia debe revertir al Estado, en virtud de una sentencia de la Corte Constitucional a la que le siguen mamando gallo. También en este caso seguramente nos van a clavar un tribunal internacional si el Gobierno de Colombia no ejerce con dignidad la defensa del interés público.

Es increíble, pero a pesar de todas las gabelas, Movistar no logra competirle exitosamente a Claro, controlada por el señor Slim. Según la última edición de la revista Dinero, las finanzas de Movistar van muy mal. Y adivinen qué; otra vez le echan la culpa del descalabro al pago del pasivo pensional de la antigua Telecom y le proponen al actual ministro de Hacienda otra “ley Echeverry” para salvar nuevamente el capital español, con cargo al patrimonio de todos los colombianos. Tenga en cuenta señor ministro Cárdenas que esa triquiñuela no le va a gustar a los señores de la OCDE.

Así volverá a subir la acción de Telefónica en Madrid, pues, según la revista Dinero, Movistar en Colombia quedaría más liviana, “incluso para entrar a participar en procesos y negocios como la venta de la ETB”. ¡Es el colmo! Ahí le cuento, con todo respeto, señor contralor.

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