Por: Cartas de los lectores

Razones y emociones, gritos y homofobia

Reacciones a una columna de Salomón Kalmanovitz y a un editorial.

De razones y emociones

Estoy parcialmente de acuerdo con el columnista Salomón Kalmanovitz (“El plebiscito”, El Espectador, agosto 15 de 2016). Tiene razón, exaltando el hecho de que siendo el plebiscito un acto único e irrepetible, sus votantes lo haremos más movidos por emociones que por razones. No otra cosa probó el referendo por el Brexit. También la tiene, por tanto, develando que la estrategia gubernamental intentando razonar con la oposición y sus masas es inocua, razón por la cual el No aparece ganando en algunas encuestas. Y sí que la tiene invitando a que por doquier la estrategia mueva nobles sentimientos humanos en la masa votante, el mejor de los caminos para contrarrestar las emociones necrófilas de la oposición. Pero no la tiene cuando propone que el Gobierno les otorgue a las Farc alguna “vocería en los medios de comunicación”. Ello sólo garantizaría otra cuota más de datos provenientes del otro lado, con el agravante de que éstos le echarían más leña al fuego, dado que las cifras de la guerra suelen estar preñadas de mentiras por parte de todos los bandos.

Bernardo Congote.

De gritos y homofobia

El Espectador se preguntaba el pasado domingo en su editorial “¿Qué se puede construir en un debate a gritos?”, pero sin reconocer que ha participado de ese debate a gritos. Es más, pienso que lo ha promovido tildándonos de “insensatos” a padres de familia que sólo hicimos uso del derecho a protestar por lo que consideramos una amenaza para la formación de nuestros hijos. Esto no se puede calificar de homofobia. Tampoco tiene que ver con intenciones electoreras. Muchos homosexuales también lo ven así. Dolce y Gabana, pareja de gais muy famosa en el mundo, defienden la familia natural y rechazan la adopción homosexual. El Espectador y otros medios tildan estas posiciones de homofóbicas. ¿Será que los personajes citados, íconos del movimiento gay, son homofóbicos? Creo que se necesita más comprensión de parte y parte. Pero los columnistas, académicos y políticos insisten en descalificar la gente, lo cual lleva también al desespero, al punto que en estos días, en una reunión de padres, un grupo de ellos planteaba hacer un plantón semanal al Ministerio de Educación hasta que se diera la salida de su titular, lo cual personalmente me parece extremo. Más que descalificaciones, se requieren diálogo y paciencia.

Ronald Tique.

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