Por: Uriel Ortiz Soto

¡Regulación del trabajo sexual!

Regular el trabajo sexual, es tarea difícil, pero a la vez importante, puesto que el factor prostitución deja secuelas imborrables en la sociedad; angustia, destrucción y dolor en los hogares.

Lamentablemente si se analizan los coeficientes sociales de desarrollo de los lugares de la prostitución pública y privada, nos llevamos grandes sorpresas, puesto que sus índices muchas veces obedecen a factores de calamidad económica, abandono, maltrato en los hogares y por el simple hecho de no estar dando buen rendimiento académico, por culpa de la prácticas del matoneo. 

Pero también, nos hemos salido de los esquemas de principios y valores, para formar a nuestros jóvenes que se han dedicado a las actividades del facilismo, las niñas que son seducidas con galanterías,  al final de cuentas resultan viviendo toda una desgracia, puesto que después del goce viene el abandono, son miles y miles los jóvenes de ambos sexos que han caído en estas trampas y finalmente se entregan al mejor postor y de ahí van a parar a los prostíbulos.  

Recoge una flor de los escombros sociales, cultívala y adminístrala, y te darás cuenta, que la prostitución ejercida dentro de los cánones de una sociedad justa y organizada, es una respuesta más allá a la sensibilidad humana, pero, que lamentablemente no estamos preparados para esta etapa social, que todos debemos enfrentar, muchas veces junto con nuestras propis familias.

Es muy acertado el fallo de la corte Constitucional, al ordenar al ministerio de trabajo y seguridad social, regular el trabajo sexual; aunque ha sido una respuesta tardía, mucha injusticia social, lágrimas, sangre y muerte, han corrido por los burdeles, puesto que no ha existido la mano humana y bondadosa de la ley para reglamentarla.

En los anaqueles de la justicia duermen miles y miles de expedientes de tragedias por delitos sexuales, cuyas víctimas murieron y no hubo un doliente que se acercara a hacer valer sus derechos, puesto que todo ocurrió bajo el espejismo de la prostitución ilegal, por eso, la regulación es tan fundamental para que hechos tan dolorosos no queden cobijados por el silencio de los criminales y empresarios del sexo, que lamentablemente son una mafia que se oculta en los laberintos de la prostitución, con ribetes de ser redentores sociales de los trabajadores del sexo.

Considero que si se logra una reglamentación justa y ordenada sobre esta materia, teniendo en cuenta los factores: sociales, de seguridad y  salud pública, muy seguramente que tal actividad dejará de ser el dolor de cabeza para las autoridades y los sectores afectados; puesto que se promovería en zonas diseñadas para ejercerla con todos los controles legales.

Nuestras autoridades y la sociedad en general, no se han dado cuenta que muchas veces detrás de una trabajadora sexual, hay una angustiada madre cabeza de familia, que espera la oportunidad de vender sexo para obtener unos pesos y llevar un mendrugo de pan a sus hijos, que han quedado encerrados en un cuchitril esperando la llegada de su progenitora en las horas de la madrugada, extenuada y derrotada, puesto que muchas veces nada pudo conseguir.

Es verdaderamente angustioso ver a estas mujeres a deshoras de la noche, muchas veces soportando las inclemencias del clima, ligeras de ropa, puesto que su actividad así lo exige;  más allá de la prostitución debe haber una autoridad con sentido social que las organice, para que puedan ejercer su actividad en forma más tranquila y menos traumática, con beneficios de salud, que puedan cotizar para una vejez tranquila cuando los pétalos de su belleza empiecen a marchitarse y obligatoriamente, dado su deterior físico tengan que hacerse a un lado.

Lo primero que debe hacer la ministra de trabajo, es carnetizarlas previo los exámenes de salud para ejercer esta actividad sin  que se constituya un peligro para la salud de sus potenciales clientes, de otro lado, se deben agotar todos los recursos necesarios para que se vinculen a otra actividad, hemos visto cómo muchas damas de cierto porte asocial, con estudios secundarios y aun profesionales, al no encontrar un empleo que les permita vivir cómoda y honestamente, tienen que acudir a centros de prostitución donde por lo regular son explotadas y humilladas inmisericordemente.

Pero también,  existe la trata de blancas, niñas de trece y menos años que son arrancadas de sus hogares con mentiras y engaños, por empresas multinacionales que viven de esta actividad; sobre este asunto existen sinnúmero de denuncias, unas concluidas y otras en curso, pero que todas dejan un sabor a violencia y engaño, sobre esta práctica debería existir un comando élite especializado integrado por la fiscalía general de la nación y agentes encubiertos, puesto que estos empresarios del crimen organizado de sexo, todos los días se inventan nuevos métodos para arrancar estas criaturas de los colegio donde estudian y finalmente de sus hogares.

Por consiguiente, antes de empezar a regular la prostitución, se deben señalar penas lo más drásticas posibles contra los empresarios y traficantes del sexo, no se pueden dictar medidas sobre los escombros sociales, puesto que ello conllevaría a hacer más traumática la situación, se requiere ante todo realizar un estudio con verdaderos expertos en la materia, con el fin que diseñen un diagnóstico social para cada caso en particular, con un  cronograma definitivo.

El censo de la prostitución hay que hacerlo por estratos y que los sitios donde se ejercen sean realmente declarados por los propietarios, esto con el fin que se adopten las medidas pertinentes y evitar que se creen los sitios clandestinos amparados por la Ley, sería muy importante que la señora Ministra de Trabajo y Seguridad Social, le dijera al País cuando tiempo se demoraría para entrar en vigencia la norma de regulación del trabajo sexual, y más o menos se dé a conocer un esquema de lo que se pretende hacer en el inmediato futuro.

Estoy absolutamente seguro que serán muchas la instituciones que se vincularán a tan noble causa y la experiencia podría ser de gran utilidad con el fin de tenerla como herramienta preventiva en los casos a futuro, de aquí podrían derivarse una serie de conclusiones con el fin de definir cuales, son las causas de la prostitución en Colombia; los diagnósticos sociales no pueden aplicarse sin haber identificado las causas de modo, tiempo y lugar.

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