Por: Daniel Mera Villamizar

Renegociar con las Farc le convendría al gobierno

Tendría que ver las cosas de otro modo, pero no parece capaz.

En lugar de prometerles a las Farc el Sí del pueblo, el gobierno ha debido usar la refrendación popular como "espada de Damocles". Así, en caso de triunfar el No, podría argumentar  "Se los dije: el pueblo no aprobaría eso. Tenemos que renegociar".

No conocemos las intimidades de las negociaciones,  y es probable que haya habido en la mesa "se los advierto: las encuestas son consistentes, se mantendrá el rechazo popular a esto", pero hoy el gobierno habla con desprecio de la posibilidad de revisar algunos acuerdos.

El concepto de "ad referéndum",  o sea el plebiscito, quiere decir que lo acordado requiere aprobación de un superior, en este caso el pueblo soberano, para quedar en firme.  El delegado no puede garantizarle la refrendación de su superior a la contraparte.

Por respeto al pueblo, el gobierno debe estar preparado tanto para el Sí como para el No.  Y por competencia y responsabilidad: hay que terminar la misión, así se presente un No, sin drama o berrinche.

¿Desde cuándo el delegado le dicta las condiciones al superior? Si el pueblo soberano (puede parecer  ficción, pero no lo es tanto), dice que esto y lo otro no, el gobierno encuentra la solución o el pueblo escoge otro enfoque -y gobierno- (en 2018).

El gobierno Santos, sin embargo,  insiste en la postura "suicida" de no tener plan B si triunfa el No, en vez de abrir la ventana para obtener capacidad negociadora en la mesa de La Habana de un resultado adverso en el plebiscito. ¿O el presidente renunciaría al cargo? Claro que no.

El problema es de perspectiva: Juan Manuel Santos piensa en derrotar a Álvaro Uribe, cuando debería pensar en derrotar a las Farc. No en el campo militar –porque de eso ya se ufana-, sino en la historia, en la narrativa de país, en la cultura política.

Si tuviera la perspectiva histórica correcta, vería a Uribe como un aliado, aquel que hace el trabajo rudo para poner a estos tipos en su sitio. ¿O acaso en la intimidad de sus convicciones  Santos cree que está bien tenerlos en el Congreso y con dinero narco? Seguro que no.

¿A cambio de lograr que la mitad de los comandantes vayan a la cárcel, el presidente estaría dispuesto a pagar el precio de perder el plebiscito? No rotundo. Seguirá negándose a las consecuencias de un posible No y siendo ventajista con tal de ganar, al costo de mantener dividida a la opinión.

Lo que también es "suicida" para la sostenibilidad política del acuerdo final, sobre todo ahora que no entrará  al bloque de constitucionalidad, gracias a la sentencia de la Corte.

Lo razonable sería que el gobierno con humildad democrática buscara unir las dos mitades que vienen de 2104 con un acuerdo final mejorado.  Insistir con la disyuntiva “paz o guerra”, falsa porque ni las Farc quieren la guerra, es pegarse un tiro en el pie, porque la verdadera disyuntiva, refrendación o renegociación,  en todo caso lleva al logro de la paz por parte de este gobierno. @DanielMeraV

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