Por: Mauricio Jaramillo Jassir

¿Retorno o fin de Boko Haram?

El temido grupo Boko Haram, responsable de sembrar el terror en un sector del África subsahariana y del que se especulaba un debilitamiento, ha vuelto a aparecer con amenazas.

No obstante, se presume con justa causa una profunda división que comienza a afectar su liderazgo. Se trata de uno de los movimientos terroristas que más daño le han hecho a Camerún, Níger, Nigeria y Chad, que han vivido bajo la constante amenaza desde hace unos cinco años. También, aunque con menor incidencia, su actividad tuvo mucho que ver con el debilitamiento de Malí, al borde del colapso en 2013.

Con el anuncio reciente del Estado Islámico (EI) sobre un relevo en Boko Haram, la ruptura sería inocultable. El nuevo líder designado es Abou Musab Al-Barnawi, en reemplazo de Abubakar Sherkau, a quien se consideraba herido o muerto. En este cambio se vería una influencia notoria del EI sobre el grupo africano. Buscando internacionalizar su causa, Boko Haram comenzó acercamientos con Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), principal filial de esa red en el norte de África. Los vínculos entre Al Qaeda y el EI no son muy claros, pues se habla más de disensos que de alianzas. No obstante, en marzo de 2015, y aprovechando la visibilidad del Estado Islámico, Boko Haram se declaró parte del mismo, convirtiéndose en uno de sus tentáculos para la zona del Sahel.

¿Buscan lo mismo el Estado Islámico y Boko Haram? Como lo recuerda Joan Tilouine, del diario Le Monde, se trata de dos proyectos bien diferentes y difícilmente reconciliables. Abu Bakr Al-Baghdadi, cabeza del EI, busca el establecimiento de un califato, reviviendo el debate de siglos entre las principales facciones del islam acerca del sucesor del profeta. Boko Haram, entre tanto, anhela el Sultanato de Dios del Imperio de Kanem-Bornou del siglo VIII, que cubría parte de Camerún, Chad, Níger y Nigeria.

Sherkau, quien fue su líder desde la muerte del fundador, Mohammed Yusuf, había sido acusado por los mismos seguidores de Boko Haram de alejarse de las creencias religiosas que inspiraron al movimiento. Entre las razones también aparece un uso desmedido de la violencia. Sherkau, en respuesta al anuncio sobre el cambio de dirigencia, ha anunciado que sigue liderando la organización.

Esta división podría mostrar el avance de los gobiernos de Camerún, Chad, Níger y Nigeria contra el grupo terrorista, pues se puede leer como el producto de la presión militar, que le ha cerrado espacios al grupo. Esta guerra que no termina ha provocado la muerte de más de 20.000 personas y unos 2,5 millones de refugiados. Aunque se ha insistido justificadamente en los últimos años en la necesidad de contener al EI en Siria, pocos recuerdan los efectos terribles de una de sus filiales en el noroccidente africano. Allí, otro frente contra el terrorismo decide la suerte de millones de inocentes.

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