Por: Mario Fernando Prado

¿Sacada de clavo o metida de pata?

El país político se conmocionó con las declaraciones del presidente Santos en su consagratoria visita al Reino Unido, en donde fue recibido con todos los honores por la ya legendaria reina Isabel II, que a pesar de su longevidad parece estar en todos sus cabales.

Eso de haber manifestado al cabo de un mes que los del No ganaron por hacer trampas y decir mentiras, fue revivir una pelea en un momento para muchos inoportuno. Hay quienes manifiestan que si bien esos no eran el momento y la ocasión adecuados para tal declaración, aprovechó que los ojos y oídos del mundo estuvieran puestos en el Nobel para sacarse un clavo que le tenía adolorido hasta los tuétanos y qué mejor escenario que ese.

Sin embargo, otro sector estima que fue un metidón de pata tenaz, primero porque —como bien se lo recordó hace poco a su vice— la ropa sucia se lava en casa, y segundo porque atizó una hoguera que ya se había ido apagando y que con esta gasolina prendió otra vez la candela.

El incendio no se hizo esperar: los del No pusieron el grito en el cielo y aprovecharon el papayazo para contrarrestar el positivo impacto de tan trascendental encuentro, acusándole de que por una parte estaba tratando que las partes se pusieran de acuerdo y por otra estaba clavándoles una puñalada por la espalda.

Esto desmejoró el clima aparentemente amigable que se estaba viviendo en el país, que llegó a pensar que el tal conejo que le estaban poniendo a la oposición —del que se había acusado al Gobierno— eran puras habladurías, pero no.

La consecuencia es que de nuevo ronda el fantasma de una falta de credibilidad, máxime cuando además dejó entrever que con cara ganaba él y con sello perdía el No, polarizándose de nuevo el ya de por sí deteriorado clima político del país.

 

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