Por: Óscar Sevillano

Salario mínimo para la paz

Comunicar los asuntos de Gobierno y crear un ambiente favorable para futuros proyectos no son temas en los que hasta el momento se destaque el presidente Santos, porque hace todo lo posible para que las cosas le resulten contrarias a lo que busca.

No me explico en qué pensó el Gobierno Nacional en el momento en que decidió incrementar el salario mínimo en un paupérrimo 7%, pero de lo que sí puedo estar seguro, es que ni a él ni a su equipo de trabajo se les pasó por la mente que este pequeño detalle le ayudaría a crear un ambiente favorable al proceso de paz por el que tanto se ha desvelado.

No entiendo cómo un presidente que busca terminar la confrontación con un grupo armado que justifica sus acciones en las desigualdades sociales que durante décadas enteras han padecido los colombianos en la mayor parte de los municipios y veredas del país, no trabaja por hacer de ese proceso de paz un hecho creíble ante los ojos de la nación, buscando ponerle punto final a ese tipo de inequidades, una de esas, la de brindarle a la clase trabajadora un ingreso digno.

Dudo mucho que el primer mandatario sea tan ingenuo y crea que la paz se limita únicamente a firmar un papel y recibirle las armas a un grupo de guerrilleros. Eso no sirve de nada y no creo que el presidente Santos no lo sepa. Es por esto que uno se sorprende cuando no se ve interés del Gobierno Nacional por ganarse la voluntad de los colombianos, quienes con su voto deben decidir si avalan o no lo que se está dialogando con las Farc en La Habana.

Como siempre, el presidente Santos desperdicia una oportunidad de oro para buscarle condiciones favorables a un hecho de gobierno, en este caso la firma de la paz, al no incrementar el salario mínimo a unos porcentajes justos; no entiende que la veracidad de los hechos de paz van más allá de la no confrontación armada y que de parte del Ejecutivo, que estos se hacen creíbles con una realidad palpable y demostrable en el presente y no a futuro.

Parece que ni el primer mandatario ni su equipo de gobierno han entendido que esta vez no van a iniciar una campaña política que busque convencer a los colombianos votantes de quien promete un mejor futuro para el país, sino de demostrarles que la paz es un hecho que trae unos dividendos en cuando a calidad de vida en las regiones se refiere y que por tanto es necesario apoyarla.

No sé si Juan Manuel Santos y su equipo de gobierno siguen pensando que con tirar palomitas al aire y acudiendo a la plaza pública a declamar discursos hermosos, llenos de poesías y palabras tiernas, van a convencer al colombiano que debe levantarse todos los días a trabajar duras jornadas de sol inclemente con la pala al hombro, para ganarse unos pocos pesos que le permitan darle a su familia al menos dos comidas diarias, de la necesidad que existe de acabar con la guerra. Ni siquiera quienes viven en las ciudades principales del país están totalmente convencidos de querer hacerlo.

La voluntad de paz, no es un hecho exclusivo que se debe dar de parte de las Farc. El Gobierno Nacional también debe demostrar actos encaminados a tener una Colombia sin armas y para eso es necesario comenzar a quitarles a las guerrillas el argumento de las desigualdades sociales, con el que se han mantenido durante más de 50 años en las armas, y el salario mínimo, por tonto que parezca, pudo ser un buen inicio.

Como siempre Juan Manuel Santos no puso los pies en esa Colombia profunda y decidió decretar un alza del 7% en el salario mínimo y estudia una nueva carga de impuestos que con seguridad impondrá a los colombianos. Es por esto que le pregunto señor presidente, ¿Es así como piensa ganarse la voluntad de los colombianos para que le apoyen su proceso de paz en las urnas?.

@sevillanojarami

 

 

 

 

 

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