Setenta años de la ONU

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El 24 de octubre se celebró el 70º aniversario de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Para esta celebración, la ONU puso en marcha la campaña “Pinta el mundo con el azul de la ONU”, con el objetivo de que lugares emblemáticos alrededor del mundo se iluminaran con este color. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, afirmó que la bandera azul de las Naciones Unidas había sido para él un estandarte de esperanza cuando era niño durante la Guerra de Corea.

No obstante, se hace cada vez más necesaria su reforma a la luz del sistema internacional vigente. Por ser creada después de la Segunda Guerra Mundial, trajo consigo el lastre de su tiempo y de su espacio. Desde luego, los victoriosos en este conflicto, institucionalizaron sus privilegios. China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Unión Soviética fueron legitimados como los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, con derecho a veto.

Si bien esta organización ha logrado evitar una tercera conflagración mundial, la Guerra Fría transformó el tercer mundo en un campo de “batalla”. En el transcurso de los años, la ONU presentó avances en temas como derechos de la mujer, de los niños, la tortura, las desapariciones forzadas, la discriminación racial, los derechos políticos, económicos y sociales, y muchas otras cuestiones. Sin embargo, con relación a los temas económicos, la ONU no presenta grandes logros.

A pesar de las ayudas humanitarias y sus controvertidas misiones de paz, su proceso de toma de decisiones, el derecho de veto, su restringido Consejo de Seguridad siguen siendo enormes desafíos, como nos lo han demostrado los conflictos militares en Vietnam, Afganistán o Irak. Además, el trato especial otorgado a algunos de sus miembros y las intrincadas disposiciones de sus artículos para realizar cambios en la Carta han indicado que su reforma es una tarea titánica y urgente.

Es bueno recordar que, por tradición, la designación del secretario general de la ONU debe contar con el apoyo de Estados Unidos o Rusia. Pareciera ser que en el interior de la ONU la Guerra Fría no ha terminado. La comunidad internacional deberá seguir luchando para disminuir el déficit de representatividad de los países en desarrollo. Sin duda, la disyuntiva de la ONU en este siglo es preservar la paz o seguir administrando la guerra.

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