Por: Iván Mejía Álvarez

Sin disculpas

A ver, si queremos conseguir un tiquete para Rusia es obligatorio ganarle a Venezuela el jueves en Barranquilla. No hay más, no se puede aceptar el manoseado temita de que para los patriotas este es el clásico, que Colombia lleva sin ganarle a Venezuela un montón de años, que con Pékerman no se les ha vencido. Hay que acabar con ese cuento y salir a cumplir con la obligatoria tarea de derrotar al colero.

Y no se trata de subestimar o minimizar al elenco que dirige Dudamel, que cumplió una buena tarea en Copa América, sino de afrontar los compromisos con responsabilidad. Colombia tiene más fútbol que la vinotinto y oro, Colombia tiene más historia, es local, y todo eso debe pesar para ganar esos tres puntos que son vitales en el camino a Rusia.

Pékerman ha elegido una nómina amplia, una multitudinaria convocatoria que aparentemente no tiene sentido y genera más problemas que bondades, salvo que se la mire por un ángulo diferente. Algunos pueden predicar que llamar tanta gente es crear malestares internos entre los que juegan y los que no juegan y dejar a unos futbolistas con insatisfacción por no ser utilizados. Además de la carga económica que significa llevar cinco jugadores extras. La otra visión del tema es que el técnico quiere tener la oportunidad de albergar a sus jugadores básicos, trabajar con ellos un poco, haciendo un proceso de decantación hacia el futuro. Cada cual tiene el derecho de elegir la versión que le parezca. En esa nómina sobran varios, es el raciocinio del periodista.

No parece difícil colegir que Ospina, Medina, Jeison Murillo, Fabián Murillo, Farid Díaz, Daniel Torres, Carlos Sánchez, James Rodríguez y Carlos Bacca son fijos para el partido de Barranquilla. Y que los otros dependen del módulo táctico que elija Pékerman para el choque en el Metropolitano. Cuadrado y Cardona estarían en observación por el buen momento de Teófilo y Macnelly Torres.

¿Volverá Pékerman a jugar con dos delanteros, como Bacca y Teo? Podría remitir a James a la izquierda para que Macnelly vuelva a ser el conductor de la selección. Macnelly está jugando bien en Nacional. ¿Seguirá confiando en el 2-3-1 con Cuadrado, James y Cardona de la Copa América, cuando quedaron muchas dudas sobre el funcionamiento de esa fórmula? Estas son las elucubraciones previas al juego contra Venezuela, donde Colombia va a encontrar un equipo cerrado con doble línea de cuatro, obstruyendo los espacios, intentando quitarle ritmo al partido y jugarlo a su aire.

Como sea, quede bien claro que este partido hay que ganarlo y que no hacerlo pone en riesgo la visita a la Plaza Roja.

 

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