Por: Columnista invitado

SOAT: Una solución más radical

El Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) ha estado en las noticias recientemente, prensa, radio y televisión, y no exactamente por sus bondades. De tiempo atrás se han documentado toda serie de abusos: “guerra de ambulancias”, falsos accidentes, falsa facturación, doble facturación, precios de insumos y medicamentos escandalosos en comparación con el mercado, realización innecesaria de procedimientos, fragmentación en la atención, o literalmente la suspensión de servicios una vez se agota el dinero de la cobertura. De estos, los más graves son los que empeoran la salud de los individuos, por no recibir atención dentro del tiempo más corto posible.

Por: Sergio I. Prada*

La Superintendencia de Salud está investigando 54 instituciones por cobros indebidos y en general por defraudación al SOAT. No importando el resultado de estas investigaciones, bien sabido es que la Superintendencia de Salud no tiene la capacidad institucional para controlar todos los casos de abuso. Recordemos que en el país hay más de 10,000 prestadores y que las denuncias por SOAT deben ser apenas uno de los muchos problemas que deben investigar los funcionarios de esta entidad. Las sanciones, sí las hay, tendrán seguramente un efecto transitorio. En términos coloquiales una vez el policía se vaya, volverán las prácticas, seguramente perfeccionadas.

EL SOAT es un seguro muy importante. Está basado en dos principios de una sociedad justa: solidaridad y universalidad. El principio de solidaridad se refiere a que los que aumentan la probabilidad del riesgo aporten los recursos económicos para la atención de aquellos que sufren el riesgo. El principio de universalidad se refiere a la posibilidad de que toda víctima de un accidente de tránsito tenga derecho a la atención debida, independiente de quien tuvo la culpa. Por lo tanto el seguro debe seguir existiendo.

Pero, en el lenguaje de los economistas, el problema del SOAT es de incentivos. Como es una plata manejada por fuera del Fosyga se paga mucho más rápido que cualquier factura en el POS. Además por razones seguramente históricas se paga a tarifas diferentes y algunos casos más altas que el POS. Entonces aquellos que son corruptos o que les gusta jugar en el borde de la legalidad tienen más incentivos para atender pacientes SOAT. El otro problema de incentivos esta en los topes del SOAT. Este cubre hasta cierto monto, y después de eso, es la EPS la que debe entrar a cubrir la recuperación de la salud del paciente. Eso quiere decir que se configura también un incentivo a trasladar unos costos de atención más arriba en la cadena.

La buena noticia es que el Ministerio de Salud ya prepara modificaciones al SOAT: notificación de casos a aseguradoras en un máximo de 24 horas, facultades para que las aseguradoras del SOAT auditen centros médicos, y actualización del tarifario, no solo en precios sino en contenido.

Las medidas están bien encaminadas, y les dan más dientes a los aseguradores del SOAT para perseguir a los defraudadores. Pero en mi opinión no resuelve del todo los problemas de incentivos antes mencionados, especialmente el de la guerra de ambulancias y los pacientes que son llevados a centros médicos de baja calidad y que pagan por paciente SOAT llevado.  

Existe una opción más radical: incorporar la parte de los recursos del SOAT que aún no hacen parte del sistema de salud a Fosyga, y que sean las EPS las que cubran toda la atención. Esto eliminaría todos los incentivos perversos del SOAT. En últimas se trata de recuperar la salud de las personas, no importa si el accidente fue por un vehículo o por una caída.

La solución no es óptima, no le va a gustar a las aseguradoras privadas, incluso tampoco a las EPS, pero si le quitaría el negocio a las ambulancias que por unos cuantos pesos arriesgan la salud e incluso la vida de los pacientes.

*Investigador del Centro de Estudios en Protección Social y Economía de la Salud (PROESA), de la Universidad Icesi. [email protected]

 

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