Por: Cartas de los lectores

Sobre cultura ciudadana y rentismo

Dos cartas de los lectores.

La necesaria cultura ciudadana

Las autoridades y la comunidad debemos ser conscientes de que es urgente la inclusión de la cultura ciudadana en lo cotidiano, entendida ésta como la aplicación de la ética, la urbanidad, el civismo y las buenas costumbres en todas las expresiones públicas o privadas, porque no podemos ser unos en un lugar y otros en determinados sitios. Las autoridades deben diseñar estrategias con políticas públicas para que, con metodología y pedagogía sociales incluyentes, se inicie la implementación de la cultura ciudadana desde la familia hacia afuera, como una espiral, hasta abarcar los máximos espacios de interacción. El hogar es el núcleo de la formación informal. Allí se aprenden las bases de la ética, el civismo, la urbanidad y se refuerzan las buenas costumbres. En los centros escolares se vigorizan los conceptos como modelos de formación; esto último es un complemento de lo que se aprende con el buen ejemplo.

Tanto los hogares como el espacio público están siendo los escenarios de mayor agresión con afectación de muchos derechos, inclusive del más sagrado: el de la vida. Las violencias interpersonal e intrafamiliar son las que mayor número de muertos y de lesionados registran. Se derivan de la voluntad humana cuando no hay morigeración y racionalidad para decidir, son inducidas y conducidas por la ira y la irracionalidad, que tienen como su mejor exponente la intolerancia y su mayor expresión la desgracia humana.

Debemos aprender a gestionar por medio de la cultura la solución pacífica de los desacuerdos; la violencia no pude ser ninguna opción. La interacción debe ser un escenario pacífico. Hay que aprender a interactuar cuando la alegría y las expresiones de júbilo se combinan con la ingesta de bebidas alcohólicas, para no terminar en tragedia.

¿No = resistencia rentista?

El rentismo es la enfermedad del subdesarrollo. Refleja el propósito de obtener dinero rápido y fácil. Colombia era rentista antes del narcotráfico. O, al revés, desarrolló el narcotráfico por rentista. Fue rentista el incipiente comercio terminando el siglo XIX. Rentista el desarrollo de una economía cafetera dedicada a exportar el grano, no los valores agregados del café. También lo fue una industria que comenzando el siglo XX surgió bajo la protección estatal. También ha sido rentista una ganadería que desperdició las mejores tierras “sembrándolas” de cuadrúpedos con bajísima productividad. Y ha sido rentista la minería ilegal. El rentismo ha sido la única actividad económica que ha salido ganando de la guerra y ahora se ve amenazado. Las aparentes sinrazones de los partidarios del no, que suman, dicen, 1,5 millones de firmantes, son pequeñas razones de pequeños bolsillos. Una minoría de colombianos expertos en pescar en el río revuelto de la violencia temen perder sus privilegios en la paz. No saben ganar dinero de otra forma. Esta sería una verdad oculta detrás de las llamadas “resistencia civil” o “centrismo democrático”. Son unos pocos resistiéndose a perder pequeños privilegios centenarios. Por eso votaré sí.

Bernardo Congote

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