Por: Felipe Jánica

Soluciones de Estado: los desafíos del 2017

Por esta época del año nos olvidamos del estrés laboral y damos rienda suelta a nuestra autenticidad.

Es cierto que estamos cerca del fin del 2016 y las expectativas se incrementan con el pasar de las horas. Lo cierto del caso es que cuanto más auténticos y mejor preparados seamos, mejor será nuestro 2017.

Sin duda alguna este 2016 conllevó a muchos desafíos. Desde la apretada del cinturón propia de una economía ralentizada, hasta la prudencia a la hora de hacer nuevos negocios. Lo cierto del caso es que este año, el que muchos llaman de transición, ha dejado muchas enseñanzas. Una de ella es que negocio que no se controle es un es negocio, pero para otros.

En el campo económico, pudimos convivir con un vaivén en el que la inflación se llevó buena parte de la tajada. El Banco de la República, por más administrador de la política monetaria, no podía hacer nada diferente a la del control de la inflación vía incremento de las tasas de interés. Por otro lado, la tasa de desempleo – que parecía controlada – le comenzó a pasar la factura a una lenta macroeconomía colombiana. Por su parte, uno de los coadyuvantes de la inflación sin duda es y sigue siendo la TRM. Ésta que da sus bandazos por cuenta de los precios internacionales del petróleo y por variables exógenas globales (BREXIT, Elecciones de la unión americana, el “no”, entre otras) exacerbó las cautas decisiones del Banco de la República en materia cambiaria. Todo esto sin contar con los fenómenos de sólo del Niño sino del paro camionero, que sin duda seguirá siendo el caballo de batalla en las negociaciones de los transportadores.

Con este panorama volátil de la economía propio de variables exógenas, que poco se controlan, generan un caldo de cultivo para hacer o pensar en una solución diferente a la de administrar una política monetaria y cambiaria, las que a mi gusto son de corto plazo. Así las cosas, estamos y seguiremos estando en mora de buscar soluciones de largo plazo. Para ello es necesario que se definan políticas de Estado tendientes a cambiar las causas raíces de la administración corto placista, la que parece sigue siendo un mal endémico y degenerativo. La pregunta entonces es ¿cómo o qué se debe hacer para encontrar no la solución sino las verdaderas causas raíces de nuestra actualidad volátil?

Uno de los temas de fondo y de largo plazo tiene que ver con las reformas estructurales que el Estado se merece. En la medida en que se establezca una planeación estratégica del Estado, se podrá empezar a trabajar en soluciones definitivas y no en aquellas que alimenten el ego políticos de los gobernantes de turno. Una reforma estructural debe establecer prioridades en materia de industrialización, competitividad, productividad, informalidad económica y por supuesto la corrupción. En materia industrial deben crearse mecanismos innovadores para financiar el aparato productivo y que se fomente la inversión en esta materia (tanto local como extranjera).

En lo que respecta a la competitividad, se debe trabajar conjuntamente en un plan de choque frente a los pilares más problemáticos establecidos en el reporte global de competitividad del Foro Económico Mundial, donde lo más desafiante es la corrupción, infraestructura y por fin en una reforma estructural tributaria, pues la actual nos llevará en por lo menos dos años a otra reforma. Por el lado de la productividad, se debe enfocar el esfuerzo en la educación, donde lo más importante es la básica y sobre todo para los más necesitados. Al respecto, se debe pensar en la inclusión de cátedras, desde edades tempranas, de innovación, tecnología de la información y emprendimiento, impartidas por supuesto por emprendedores exitoso. De igual manera la misma suerte debería correr la educación técnica y profesional, pero sobre todo especializada en los sectores de la economía que se establezcan como objetivo en la planeación estratégica del Estado.

Con desafíos claramente identificados y con una planeación de largo plazo bien ejecutada, las nuevas generaciones podrán sentirse no solamente orgullosas de su país sino que le pondremos la vara bien alta para que sigamos en la búsqueda incasable del crecimiento sostenible y perdurable.

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