Por: María Claudia García

Sonríe

La parte más importante en la proyección de la imagen y la forma más especial de influir en alguien es mediante la sonrisa.

A través de ella puedes cambiar emociones y hacer conexión con otros aunque sea en esos cortos instantes en los que te encuentras a alguien en un elevador, caminando por la calle o en un simple pasillo. Allí podemos intercambiar una fuerte energía positiva, la cual puede estar mejorándole el día a esa persona.

Mostrar una amplia sonrisa refleja seguridad, un alto nivel de autoestima y felicidad, es sinónimo de amabilidad, inteligencia y cortesía.

Es absolutamente cierto y está científicamente comprobado que al sonreír las neuronas espejos emiten un contagio emocional automático, un reflejo de su interlocutor que se queda en la memoria y que hace que este nos recuerde de manera agradable. El sistema límbico es una estructura cerebral en la que se encuentra el séptum, el cual envía una orden al cerebro para que se liberen las hormonas llamadas endorfinas, las cuales actúan como analgésico natural ya que su estructura molecular es parecida a la morfina, lo que hace que nuestro cuerpo inhiba el dolor, sienta un estado de bienestar y se promueva la sensación de placer. Las endorfinas también son segregadas al hacer ejercicio, al recibir caricias, al practicar yoga y actividades de relajación, al recibir masajes y al escuchar música clásica, pero la risa es la mayor y más fuerte fuente de endorfinas.

El experto en sonrisas Ron Gutman, mediante su artículo en la revista Forbes “The Untapped Power Of Smiling” y su charla en TED nos invita a sonreír, al mostrar en un estudio realizado por la Universidad de Berkley durante 30 años que examinaba la foto de los estudiantes en los anuarios tratando de medir el éxito y el bienestar a lo largo de su vida. Al medir las sonrisas de ellos, los investigadores pudieron predecir cuán gratificantes y duraderos serían sus matrimonios, cuál sería su expectativa de vida y qué tanto podrían influenciar a los otros. También analizaron tarjetas de beisbolistas profesionales antes de 1950 y hallaron que era directamente proporcional la amplitud de su sonrisa con su longevidad.

Sonreír tiene un poder maravilloso para curar. Cuando lo haces percibes tus problemas y situaciones de manera diferente. Aunque sea un sencillo ejercicio consciente, al mínimo esbozo de sonrisa tu cerebro lo transforma en esas endorfinas que te producirán satisfacción.

Hemos dejado de sonreír, hemos dejado de disfrutar, hemos dejado de mirarnos a los ojos, hemos dejado de sentir amor por la vida consumidos en una cotidianidad que nos agobia y que no permite que disfrutemos nuestro instante presente porque estamos ocupados con los miles de planes a futuro, que por lo general nunca se realizan.

Sonríe, ríete a carcajadas como cuando eras niño y todo era un motivo de diversión. ¿De qué se trata la vida si no es de divertirnos en este viaje, de disfrutar esta montaña rusa de subidas y bajadas, de tormentas y arcoíris, de noches oscuras y hermosos amaneceres?

Yo, por mi parte, trataré a diario de sonreírle por lo menos a cinco extraños y divertirme el tiempo que dure esta fiesta.

Sonrisas a todos :).

 

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