Por: Mauricio Botero Caicedo

Tan cerca de la paz… tan lejos de la verdad

“Pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”.

La frase, que se le acredita al general Porfirio Díaz —quien gobernó a México durante más de 30 años— fue escrita por Nemesio García, un periodista de Monterrey. Con el permiso de don Nemesio, hoy se podría afirmar: “Pobre de Colombia, tan cerca de la paz… y tan lejos de la verdad”. Los colombianos corremos el riesgo que en el afán de firmar la paz, entre mentira y mentira, nunca conozcamos la verdad.

La primera mentira que se nos está inculcando es sobre la presunta indigencia de las Farc. En una entrevista concedida a la BBC, Iván Márquez, el número dos de las Farc, afirmó que la guerrilla “no tiene dinero”. Resulta entonces que 50 años de actividad criminal no le ha dado oportunidad al grupo terrorista de formar ni siquiera un modesto capital. Las Farc, que han sido el cartel del narcotráfico más grande y poderoso de la historia; que secuestraron durante cinco décadas a miles de colombianos; y que durante medio siglo han practicado indiscriminadamente la extorsión simultáneamente apropiándose de cientos de miles de hectáreas de tierras, ahora resulta que están al borde de pedir ser admitidos bajo la Ley de insolvencia. Esa mentira no se la cree nadie y, como bien señala Luis Guillermo Vélez en un excelente artículo en La República, “Iván Márquez nos deberá contar de dónde se compró la moto Harley que manejaba en el Fuerte Tiuna y quién le daba permiso para parquearla allá. Timochenko nos deberá revelar el verdadero nombre de Teodora Bolívar, aunque ese ya lo sepamos, Joaquín Gómez nos deberá contar hasta donde llegan sus haciendas en el Caquetá, Rodrigo Granda nos deberá informar en detalle las cuentas en los bancos de Panamá y Pablo Catatumbo los contactos con el Chapo”.

La segunda mentira que las Farc pretende que nos traguemos es sobre su participación activa y notoria en el negocio del narcotráfico. Iván Márquez, en la arriba mencionada entrevista, afirma con desparpajo: “El narcotráfico «ha permeado a toda la sociedad», pero que de ninguna manera la guerrilla existe por el tráfico de drogas ni mucho menos ha financiado los años de guerra. Las Farc lo único que han hecho es cobrar un impuesto a los cultivadores, a los que se aparecen en las zonas de cultivo de coca con la comercialización”. Lo que afirma Márquez es una grotesca distorsión de la verdad. Según las autoridades tanto en Colombia como en Estados Unidos, un 70% de la actividad de las Farc está dedicada a financiar la organización a través del narcotráfico, en todos los eslabones de la cadena: desde el cultivo, los laboratorios para procesamiento de la cocaína, el tráfico de los precursores químicos que utilizan, hasta la entrega del producto a los carteles mexicanos y los traficantes en Venezuela protegidos por el chavismo. El motor de la guerra, como lo reconocen los expertos, es y ha sido el narcotráfico.

Finalmente, como señala Vélez en su artículo, “tal vez más importante que los aspectos penales propiamente, las víctimas y la sociedad requieren de una verdad completa y sin anestesia sobre lo que transcurrió durante esta etapa de violencia. ¿Qué hubiera sido, por ejemplo, del futuro de político se les debe pedir a los comandantes (de las Farc) que revelen cuentas, testaferros, propiedades, empresas y financiadores. Incluyendo a quienes los han patrocinado y protegido en el extranjero”.

Es de vital importancia conocer las redes de apoyo de las Farc, individuales e institucionales, y oportuno seguir el consejo de Kennedy: “Perdona a tus enemigos. No olvides sus nombres”. Una paz cuyo cimiento es la mentira, no es una paz duradera.

 

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Mauricio Botero Caicedo

¡En vez de reglamentarlos, cortarles la luz!

Cuando reina la impunidad

Evitando un divorcio: promoviendo un enlace

Parece que el color del gato SÍ les importa

Cuando llueve sobre mojado