Por: Luis Carlos Reyes

Tips del manual de sabotaje de la CIA

Quizá Colombia esté más infiltrada por la CIA de lo que John Lenin, el personaje de Jaime Garzón, se imaginaba.

John Lenin, ese personaje de izquierda, con mochila arhuaca al hombro y piedra en mano que creó el tan extrañado Jaime Garzón, denunciaba sin cesar la interferencia extranjera con el progreso del país: “Una vez más el imperialismo norteamericano, en esa guerra sucia de baja intensidad, ha venido a inmiscuirse en los asuntos de nuestro país mediante la tenebrosa Central de Inteligencia (CIA), compañeros…”

Las acusaciones me parecieron apropiadamente humorísticas hasta que, hace unos días, me encontré un fantástico documento en la página web de dicha agencia de espionaje. Se titula “Manual de campo de sabotaje básico”. Inicialmente secreto de estado, el manual se filtró a los ciudadanos de los países contra cuyos gobiernos luchaba EE.UU. durante la segunda guerra mundial, con el fin de socavar a los gobiernos del Eje. Tristemente, la sección que trata sobre cómo desestabilizar a las instituciones de un país refleja muchas de las realidades del gobierno colombiano. Y ya que el manual apunta que “La estupidez intencional es contraria a la naturaleza humana, y el saboteador frecuentemente necesita presión, estimulación, confirmación, información y sugerencias acerca de los métodos de sabotaje básico que están a su alcance,” no es descabellado concluir con John Lenin que alguien con designios macabros viene saboteándonos desde hace décadas.

Primer tip de sabotaje: “Insista en que todo se realice a través de ‘conductos regulares’. Bajo ninguna circunstancia permita que se tomen atajos para lograr decisiones más expeditas”. En este aspecto, la victoria de la CIA ha sido completa. En Colombia, hasta las visitas al baño están reglamentadas.

Segundo: “En cuanto sea posible, dé discursos, hable tan frecuentemente como le sea posible… y no dude en hacer algunos comentarios patrióticos pertinentes”. La aplicación de este principio es evidente no sólo en los discursos del congreso, donde al fin y al cabo uno espera este tipo de cosas. También lo es en el sinnúmero de reportes y documentos no legales que empiezan con panegíricos a la constitución, a las leyes y a tal o cual decreto, y luego lo dejan a uno en las mismas y sospechando que en el fondo no se dijo nada.

Siguientes tres: “Delegue tantos asuntos como sea posible a comités para ‘estudio y consideración adicional’. Trate de hacer que los comités sean tan grandes como sea posible – nunca de menos de cinco personas”; “traiga a colación tantos temas irrelevantes como le sea posible”; y “debata interminablemente sobre las palabras exactas de comunicados, minutas y resoluciones”. Los logros de la CIA en este campo no son sólo evidentes en las ocasionales comisiones de notables que se nombran para abordar nuestros problemas, sino en cosas del día a día. Pensemos, por ejemplo, en cómo tras meses de trabajar en la regulación de Uber el Ministerio de Transporte se quedó callado con respecto al verdadero problema, que es la existencia de los cupos de taxi, pero sí se explayó en disposiciones sobre el color de la pintura de los “taxis de lujo”. Como acto de sabotaje, hay que reconocerlo, es brillante.

Siguiente tip: “Vuelva a traer a colación temas que ya se habían decidido en reuniones pasadas, y trate de reabrir el debate sobre la conveniencia de las decisiones ya tomadas”. Es un éxito contundente de la CIA si pensamos en cómo las disposiciones de una alta corte contradicen las de otra, luego son suspendidas por un tribunal extranjero y por último, digamos, son invalidadas por un juez promiscuo del Amazonas. Una vez traté de explicarle a un amigo washingtoniano cómo fue el circo de veredictos en contra y a favor de la destitución del alcalde Petro y tuve que desistir. A estas alturas ni la CIA entiende.

En sus 30 páginas, el Manual de campo de sabotaje básico contiene más consejos como estos, y otros acerca del sabotaje de la industria y otras áreas críticas para la estabilidad de una nación. Recomiendo ampliamente su lectura a los patriotas que quieran mantener a la raya a quienes buscan desestabilizar al país. En las palabras de John Lenin, “¡Contra el imperialismo y la oligarquía desenmascararemos a la CIA!”

Luis Carlos Reyes, Ph.D., Profesor Asistente, Departamento de Economía, Universidad Javeriana
Twitter: @luiscrh
 

 

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