Por: Julio Carrizosa Umaña

Todos a restaurar las veredas

Terminados los discursos, hay la posibilidad de mejorar entre todos el ambiente. Ya hemos demostrado, otra vez, que somos buenos discurseadores. Lo que oímos la semana anterior muestra todas nuestras habilidades verbales por el Sí, por el No y por la nada.

Esas habilidades en el discurso, esas destrezas para construir metáforas atractivas que transforman la realidad y atraen voluntades, como la de la “Atenas suramericana”, la de la “revolución”, la del “desarrollo”, la de “repúblicas independientes”, la del “castrochavismo” o la de los “conejos”, son las que nos sostienen como región o como partido, pero son también las que nos han conducido a decenas de guerras.

Afortunadamente, en el nuevo Acuerdo hay varios puntos concretos en los cuales nos podríamos apoyar para que la paz sea una realidad. Me refiero a los relativos al plan de zonificación ambiental, a la recuperación comunitaria de bosques, a las soluciones adecuadas para la generación de energía y riego, al aporte al Fondo de Tierras de “tierras recuperadas por incumplimiento de la función social y ecológica de la propiedad”, y a los “procesos de recuperación ambiental”, que incluyen acciones sustitutivas de cultivos ilícitos, como la adecuación de suelos, la reforestación y los proyectos silvopastoriles.

He leído que el senador Uribe Vélez ha manifestado su conformidad con todo lo acordado en el punto 1 del nuevo acuerdo. Sé que en su grupo hay varias personas interesadas en el tema ambiental. Sabemos también que en las Farc han existido similares preocupaciones por la salud del ambiente, que contradicen actuaciones que han conducido a un mayor deterioro del campo. El próximo asentamiento de las Farc en las veredas en donde se realizará su desarme genera oportunidades para iniciar la consolidación de la nación en la construcción de la paz.

La decisión que deben tomar los colombianos es vital: iniciar una nueva guerra enfrentándonos por encarcelar o no a los miembros del Secretariado o alegando o no la constitucionalidad de la refrendación o trabajar ya unidos en los puntos en los que estamos de acuerdo. Esas acciones ambientales que ya fueron acordadas pueden ser el lazo de unión entre los que queremos que, por lo menos, se terminen los asesinatos políticos. Trabajar juntos en las veredas para reconstituir el patrimonio común y hacer posible un buen vivir puede ser un incentivo de unión futura.

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