Por: Columnista invitado

'Todos a una' para mejorar la salud de los colombianos: ¡intervenir los factores psicosociales es una prioridad!

La situación de atención en salud de Colombia ha tenido importantes cambios en los últimos 25 años, en gran medida como consecuencia del modelo de competencia regulada que alcanza cobertura para 2015 del 97% de la población, lo cual ha permitido formalizar el subsidio que el gobierno ofrece a la población de menores recursos. Hoy, más de 23.2 millones de personas reciben este subsidio a través de las aseguradoras en el régimen subsidiado.

Por: Hernán G. Rincón, MD*

Aunque la ley lo estipula a través de diferentes documentos y sentencias, la verdad es que la atención en salud está principalmente orientada a los aspectos biológicos de la enfermedad, dejando un poco de lado los aspectos psicológicos y sociales (psicosociales). El concepto cultural de salud y todo el sistema de atención está orientado a los aspectos somáticos de las enfermedades: las personas esperan que el médico identifique causas precisas de las enfermedades y las intervenga con medicamentos o procedimientos quirúrgicos generalmente con altos costos para el sistema; los médicos y profesionales de la salud han sido formados y esperan poder diagnosticar e intervenir todos los temas físicos; los hospitales y clínicas han sido diseñados para atender los aspectos somáticos de las enfermedades sin límite de costos; el gobierno se ha centrado en el control  del gasto No POS, y solo recientemente ha intentado regular los precios de los medicamentos con un éxito que aún está por verse. 

Con el modelo descrito, el sistema de salud de Colombia, de acuerdo con ANIF, muestra un déficit de 5.5 billones de pesos y todo indica que seguirá en aumento; con el factor adicional de ingreso de abogados al cuarto del enfermo con millonarias pretensiones que seguramente incrementarán los costos de la salud y por ende el déficit.  El responsable gubernamental es el  Ministerio de Salud y Protección Social, quienes reconocen que el Gasto en salud como porcentaje del PIB es bajo y que debe aumentar a niveles de 9% a 11% en la próxima década, lo cual nos acercará a los valores actuales invertidos en países de mucho mayor desarrollo cultural, ingresos y menores niveles de pobreza monetaria (En Colombia, la pobreza actualmente es de 40% en el campo y 24% en la ciudad). Pero para aumentar el gasto en salud  se necesitan más recursos, lo cual en el escenario actual de restricción fiscal es muy difícil.

¿Qué hacer frente a este panorama? Se plantea la necesidad de unir esfuerzos gubernamentales, privados, ONGs, aseguradoras, centros educativos, centros de investigación y sociedad civil para identificar estrategias que permitan seguir con una alta cobertura pero con mayor efectividad y menor impacto económico. Pensando en ello, es bueno tener en cuenta que la salud no está solamente determinada por factores biológicos, sino también por factores psicológicos y sociales. Si bien es cierto la genética es un factor estructural muy determinante de la evolución de la salud individual, el envejecimiento y la aparición de enfermedades, varios estudios recientes sugieren que puede ser modulada desde antes del parto y aún después de un infarto, a través de intervenciones psicosociales.

Aproximadamente el 30% de la población del mundo y de Colombia sufre alguna enfermedad crónica, lo cual parece ir en aumento. Pero a nivel clínico no hay enfermedades sino enfermos; y algunas de las diferencias entre ellos están dadas por las características que acompañan la enfermedad, las cuales con frecuencia son problemas psicosociales de diferente gravedad. En este sentido, aproximadamente 25-50% de las personas con una enfermedad crónica (dependiendo del estadío)  tienen un problema psicosocial que podría ser intervenido, dígase angustia, depresión, abuso de alcohol o sustancias, violencia intrafamiliar, estrés o acoso laboral, trastorno de la memoria o alguna forma de psicosis.

La forma como los factores psicosociales afectan la salud es a través de múltiples mecanismos y con frecuencia una persona puede tener más de un factor influenciando su salud. Un reciente estudio de población colombiana identificó que 9% de la población abusa de alcohol y ese subgrupo tiene mayor probabilidad de tener otra enfermedad mental o adictiva, incrementando el riesgo de problemas somáticos y dando paso a una cadena sinfín; dado que estos factores pueden incrementar la predisposición a enfermedades metabólicas, lo cual puede a su vez incrementar el riesgo de aparición de otros problemas físicos cardiovasculares o neurológicos, etc.

Por todo lo anterior, la identificación e intervención de factores psicosociales determinantes de la salud y de la enfermedad es uno de los objetivos del actual Plan Nacional de Salud Pública de Colombia 2012-2021. Sin embargo, puede convertirse en letra muerta si los esfuerzos de implementación no hacen eco en todos los estamentos públicos y privados. Sobretodo teniendo en cuenta que ya algunos estudios sugieren que las intervenciones psicosociales en personas con enfermedades crónicas, además de mejorar su calidad de vida y bienestar, pueden llegar a disminuir los gastos por atención en salud y/o incapacidades en los meses siguientes.

Aunque no se había mencionado previamente, una forma muy importante de contribuir a bajar más los costos de atención en salud es a través de la prevención denominada primaria. Infortunadamente, la mayor parte de los recursos de la salud en Colombia están orientados a la atención y rehabilitación de las enfermedades (prevención secundaria y terciaria). La importancia y el gran impacto que puede tener la prevención primaria y la promoción de la salud (entendida como fomento de factores positivos por ejemplo las buenas relaciones interpersonales, uso adecuado del tiempo libre, ejercicio, dieta, otros.) es expresada metafóricamente por la máxima: "una onza de prevención vale por  una libra de curación", utilizada en el plan de salud recientemente implementado en Estados Unidos. Específicamente, ellos  rescatan el aspecto fundamental de trabajar en la prevención de conductas prevenibles que explican hasta el 38% de las muertes: consumo de cigarrillo, dieta no saludable, falta de ejercicio y consumo de alcohol.

A manera de conclusión, se destaca que los riesgos psicosociales y del comportamiento ejercen un importante papel como factores que muchas veces anteceden y predisponen a la aparición de las enfermedades crónicas y en otras aparecen como complicaciones que encarecen su tratamiento y rehabilitación. Por tratarse de factores frecuentemente prevenibles,  su temprana identificación e intervención puede contribuir no solo a mejorar el  déficit de nuestro  sistema de salud sino a incrementar el bienestar y la calidad de vida, dado que su presencia con frecuencia está relacionada con la percepción de mayor sufrimiento. 

Por su lado, los comportamientos saludables, dígase el ejercicio regular, el deporte, las buenas relaciones interpersonales, la comunicación con edificación o crítica constructiva, la dieta saludable, el sano entretenimiento, la tolerancia, y el respeto por la discapacidad o la diferencia, deben ser enseñados y promovidos en todos los contextos familiares, educativos, empresariales, etc.; dado que no solo contribuyen a prevenir las enfermedades sino a incrementar la percepción de estar bien individual y colectivamente. Estas conductas son más fácilmente integradas a la vida diaria, cuando las personas reciben capacitación y mejoran sus competencias en inteligencia emocional y habilidades para la vida, con programas que han demostrado alta efectividad con respaldo científico.

*Profesor de Psiquiatría - Programa de Medicina

Universidad Icesi - Fundación Valle del Lili

 

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