Por: Columnista invitado

Un aborto tiene poco efecto en la salud mental de la mujer

Es una idea que se ha utilizado por mucho tiempo como argumento en contra del aborto: terminar con un embarazo causa que las mujeres experimenten un trauma emocional y psicológico.

Por: Pam Belluck

Algunos estados de los Estados Unidos mandatan que a las mujeres que buscan practicarse un aborto, se les informe que podrían desarrollar problemas de salud mental. Ahora, un estudio nuevo, considerado el que analiza con mayor rigor la cuestión en Estados Unidos, desautoriza esa aseveración. Los investigadores siguieron a casi mil mujeres que buscaron un aborto en el ámbito nacional durante cinco años y encontraron que las que se sometieron al procedimiento no experimentaron mayor depresión, ansiedad, baja autoestima o insatisfacción con la vida que aquellas a las que se los negaron.

Los hallazgos se producen cuando se intensifica el debate sobre el aborto en Estados Unidos, ya que el presidente electo Donald Trump prometió nominar para la Corte Suprema a un oponente al aborto, una vez que tome posesión del cargo el mes entrante. La cuestión del efecto del procedimiento en la salud de las mujeres, tanto física como mental, ha sido un argumento efectivo en los últimos años, utilizado por los gobiernos estatales para promulgar diversas regulaciones y restricciones, y es probable que sea una parte permanente del debate.En el estudio, publicado el miércoles en la revista JAMA Psychiatry, se encontró que se habían intensificado los síntomas solo en las mujeres a las que no les quisieron practicar un aborto en la clínica a la que acudieron porque el embarazo había avanzado más allá del tiempo límite. Sin embargo, su aflicción duró poco, ya fuera porque fueron a alguna otra parte a que se los hicieran o tuvieron al bebé. Como a los seis meses de que las rechazaron en la primera clínica, su salud mental se parecía a las de las mujeres a las que no les dieron la espalda y les hicieron el aborto.

“Lo que creo que es increíblemente interesante es cómo todas se nivelan al mismo tiempo, entre seis meses y un año”, comentó Katie Watson, una bioética en la Escuela Feinberg de Medicina de la Universidad Northwestern, quien no participó en el estudio.

“De lo que nos habla este estudio es de la resiliencia, y de las personas que se las arreglan lo mejor posible en sus situación y siguen adelante”, dijo. “Lo que es una especie de revelación es su cotidianidad”

Titulado “Estudio de los rechazos”, realizado por el programa Promoción de Nuevos Estándares de Salud Reproductiva en la Universidad de California, en San Francisco, se hizo un esfuerzo para evitar los escollos metodológicos de investigaciones anteriores. En éstas se comparó a mujeres que habían abortado con las que habían optado por parir, dos grupos considerados tan distintos que muchos expertos dijeron que era poco lo que se podía aprender de su comparación. En otros estudios tampoco se pudo representar a las mujeres que habían tenido problemas psicológicos previos, lo cual resulta en que tengan mayores riesgos de presentar problemas de salud mental después del aborto.

En el “Estudio de los rechazos” se da cuenta de los antecedentes en salud mental y se concentra en mujeres que estaban cercanas o ya habían rebasado el límite de cuándo una clínica haría el aborto, de tal forma que los investigadores pudieron comparar a las que lo querían desde un principio. La fecha límite en las clínicas varía algo de un estado a otro, pero, también, de las decisiones de cada una de ellas. Los límites en las 30 clínicas de 21 estados del Estudio variaban de las 10 semanas de embarazo al final del segundo trimestre, unas 25 semanas.

El doctor Roger Rochat, un exdirector de salud reproductiva en los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades y profesor de salud mundial y epidemiología en la Universidad Emory, dijo que el estudio “proporciona la mejor evidencia científica” sobre el tema y es factible que influya en las demandas en los tribunales hasta leyes estatales.“Se trata de un estudio increíblemente poderoso”, dijo. “Los estados seguirán aprobando leyes para restringir el acceso a los servicios de aborto y lo harán, en pate, con base en los efectos del aborto en la salud mental. Pero la evidencia de este estudio dice que eso, sencillamente, no es cierto”.

Randall K. O’Bannon, el director de educación e investigación del Derecho Nacional a la Vida, dijo que “no sorprende que haya este sentido inmediato de ansiedad y frustración” en las mujeres a las que se les niega el aborto porque “se les ha dicho que sus planes se fueron al traste”. Sin embargo, enfatizó que el estudio muestra que esos sentimientos se disiparon rápidamente, lo que indica que los efectos de negarles el aborto a las mujeres “no son negativos del todo”.

O’Bannon hizo varias críticas al estudio. “Si bien le suena bien a la mayoría de las personas, supongo, que cinco años sea un tiempo suficientemente largo”, algunas mujeres experimentan problemas mucho después del aborto, dijo. “Este estudio no captura a esas mujeres que pasaron por esa experiencia hace 10 años. Hay mujeres que pasan por algunos traumas graves después, múltiples tipos de efectos con los que lidian, ansiedad, depresión, pensamientos suicidas”.

En 22 estados, se requiere que a las mujeres que buscan un aborto se les informe de los posibles efectos emocionales o psicológicos; nueve de ellos se centran casi por completo en los efectos potencialmente negativos, según el Instituto Guttmacher, una organización de investigación que apoya los derechos al aborto.

Aun cuando los abortos en Estados Unidos se practican abrumadoramente en el primer trimestre, el estudio incluye a cientos de mujeres que los buscaron ya avanzado el embarazo. Hubo 452 cuyos embarazos estaban dentro de las dos semanas del límite de la clínica y a quienes se los hicieron, y 231 a las que se los negaron porque tenían hasta tres semanas más del límite de la clínica. En el estudio, también se incluyó a 273 mujeres a las que se los hicieron en el primer trimestre.De los 231 rechazos, 161 pacientes parieron y 70 tuvieron abortos espontáneos o se los hicieron en otra parte, a menudo, lugares más lejos que implicaron mayor costo.

Una semana después de que las mujeres buscaron un aborto, los investigadores pidieron que cada una se hiciera una evaluación psicológica del bienestar, y volver a entrevistarlas cada seis meses durante cinco años.

M. Antonia Biggs, una investigadora en psicología social y autora del estudio, dijo que algunas personas “esperarían que las mujeres que se practicaron un aborto padecieran depresiones en aumento y ansiedad al paso del tiempo, pero no vemos eso”. Más bien, dijo, la investigación mostró que “las mujeres a las que se les negó el aborto presentaron más ansiedad, autoestima más baja, menos satisfacción con la vida que las mujeres que pudieron conseguir el aborto. Pero para los seis meses o el año, son parecidas a las que les hicieron el aborto”.

Biggs dijo que el estudio indica que “es más factible que el acceso en expansión a la atención por aborto proteja la salud mental de las mujeres que las restricciones en el acceso a la atención por aborto”, pero también notó que algunos resultados que “pudieran no ser muy favorables para escogerlos”. Incluyen que ninguno de los grupos fue diferente en cuanto a depresión y que las mujeres rechazadas no tuvieron “más consecuencias negativas de largo plazo en la salud mental”.

2016 New York Times News Service

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